Radio Pasillo

La delgada línea entre éxito y fracaso

Cualquier deporte de conjunto tiene un montón de factores que se tienen que mezclar para conseguir el éxito, pero en lo personal considero que el principal es la armonía.

La definición de armonía es equilibrio, proporción y correspondencia adecuada entre las diferentes cosas de un conjunto, es decir, cuando una mínima parte de cualquier factor alrededor del equipo se rompe, las cosas tenderán a ir mal.

Y mire usted que esos factores pueden ir desde una mala relación personal, imposición de ideas, inexistencia de liderazgo, falta de organización o una simple mala interpretación de las palabras.

En el fútbol mexicano, los clubes viven en la constante cuerda floja de cualquier factor que rompa la armonía. En Jaguares vimos como la falta de pagos causó un problema caótico. En Morelia, la falta de liderazgo de Enrique Meza hechó por la borda un torneo que pintaba para calificación.

En Rayados, un roptura de relación entre Jonathan Orozco y Antonio Mohamed ocasionó un caos que terminó con la eliminación de la liguilla o en Veracruz la amenaza del dueño de cambiar la franquicia de sede originó problemas insuperables para el plantel de jugadores y cuerpo técnico.

El corto circuito de las relaciones personales suele ser la principal causa del derrumbe de un equipo en la Liga Mx, como ocurrió en los Tiburones Rojos o Atlas de Guadalajara.

Con todo lo anterior, se debe establecer un equilibrio emocional, deportivo y organizacional para aquellas instituciones que terminaron de los lugares 12 al 18 en el torneo apertura 2016.

Desde el propietario de cada equipo, ya sea López Chargoy, Kuri, Grupo Salinas, Orlegi o la Cementera Cruz Azul deberán entrar en una reestructuración de conceptos y procedimientos que los llevaron a la debacle, no sólo en el torneo anterior sino en los últimos 4.

El Club Santos busca recomponer su armonía a partir de terminar con el concepto de los nuevos liderazgos, los cuales no pudo encontrar en jugadores menores de 27 años de edad ni en futbolistas con pasado europeo. Tampoco se ejerció liderazgo efectivo de la triada de jugadores argentinos adquridos de Lanús, con excepción de Carlos Izquierdoz.

Los nuevos liderazgos del 2015 no consiguieron más de 27 puntos en sus cuatro torneos cortos. Dejan tres trofeos de campeones (Liga, Copa Mx y Campeón de Campeones) pero heredan un problema porcentual debido a dos torneos terribles, de 17 y 16 puntos. Esperemos que, con el fin ciclo, regrese la armonía.