Radio Pasillo

Si no es Veracruz ¿a quien le van a ganar?

Ganar es el principio y fin de toda disciplina deportiva. Después de 14 empates en los últimos 20 partidos de fase regular del Club Santos, nos ha quedado claro el concepto.

La situación del equipo albiverde en la parte baja de la tabla del descenso y el hartazgo por tantos empates obligan a ganar en casa, además frente a uno de los equipos más débiles del torneo y rival directo en el tema porcentual, Tiburones Rojos del Veracruz.

La preocupación ha ido en aumento entre los aficionados del conjunto lagunero porque el juego frente a Morelia dio muestras de terquedad por parte del entrenador y una baja considerable en el redimiento de todo el equipo.

El miedo por los experimentos y necedades de los entrenadores están justificados entre los seguidores santistas. Cuando a José Abella lo puso Pedro Caixinha de lateral izquierdo se sufrió un torneo completo. Cuando Emiliano Armenteros jugó de contención fue una nulidad. Cuando se aferraron a que jugaran juntos Freddy Hinestroza, Mauricio Cuero y Brian Rabello el equipo fue un desastre.

Ahora que se pretende habilitar a Jorge Enríquez y no tener un defensa central natural, aunque sea de cambio, los temores se reviven. Un principio básico en todo negocio es la confianza y el hecho de que Chatón no de confianza al resto del equipo, ya costó un resultado favorable en Morelia.

La liguilla en Toluca mostró que el equipo tiene una manera en que puede jugar muy bien pero las lesiones y bajas de juego de algunos elementos han impedido poder alcanzar el buen fútbol que se tuvo en el torneo anterior desde la fecha 1.

Pero el entrenador José Manuel de la Torre no debe poner incertidumbre cuando se necesita proteger a la zona defensiva ante la ausencia de la piedra angular del once titular, Carlos Izquierdoz.

Ganar ya no es un deseo o anhelo, es una necesidad numérica, psicológica y deportiva que parte de tener la certeza lógica de competir en base a los mejores elementos en la cancha. No se puede aspirar al triunfo cuando entregas una ventaja al rival.

El dueño del equipo Santos Laguna, Alejandro Irarragorri lo dejó ayer muy claro ayer cuando dijo: “yo me curé de la hepatitis, espero que el equipo se cure de la empatitis”.