Radio Pasillo

Tango argentino

Diez días lleva la telenovela de Diego González, jugador de Santos Laguna, quien fue pretendido por dos equipos argentinos, Independiente y Racing ambos de la ciudad de Avellaneda. 

De repente, el famoso Pulpo se volvió el objeto del deseo de ambas instituciones, sin embargo, como suele suceder con los clubes argentinos, buscaban un préstamo de larga duración pagando poco dinero y prometiendo el moro.Hasta la tarde de ayer (martes) el único equipo que permanecía con intenciones de adquirir al número 8 santista es Racing.

Independiente de plano desistió porque sencillamente no tienen el dinero suficiente, siquiera, para cubrir el préstamo.La situación corría normal, Diego había manifestado la intención de jugar gran parte de su carrera en Santos Laguna.

Incluso ratificó esta postura tras la victoria del viernes anterior sobre Jaguares. Sin embargo, la postura cambió cuando entró a escena el hermano y representante del jugador de nombre Leonardo González, quien apareció en la prensa argentina.

Leo dio entrevistas a programas de radio, tanto de los Diablos Rojos como de la Academia, en las cuales dejó tres cosas claras: primero, Diego quiere regresar a Argentina porque su familia, sobre todo los hijos, no se adaptan a nuestra región.

Segunda, el mediocampista ha presionado a la directiva albiverde para que le permitan marcharse de Santos Laguna y tercero, tanto Racing como Independiente tenían un pre-acuerdo contractual con el representante del jugador antes de sentarse a negociar con Alejandro Irarragorri.

De todo éste asunto me quedan claros dos puntos: un factor primordial en el bajo rendimiento de Diego González con Santos ha sido la familia. Recuerdo a un jugador con talento, también argentino, de nombre Marcelo Carracedo cuya esposa de plano no le gustó vivir en Torreón y forzó al jugador a volver a su país.

La segunda situación es que los jugadores y representantes pamperos tienen un guion hecho cuando buscan ir al fútbol argentino, buscan acorralar al equipo mexicano para que no tenga otra opción que soltar al jugador, así lo hizo Teófilo Gutiérrez cuando se fue de Cruz Azul a River Plate.

El problema para Diego es que él declara una cosa en la Comarca Lagunera y su hermano Leo dice otra en Argentina, como si las palabras del representante no nos llegaran vía redes sociales.

Eso no le va a ayudar al Pulpito en su imagen pública ante los aficionados santistas, sobre todo en un momento en que tiene un bajo nivel futbolístico que refleja en la cancha y en caso de que siga jugando en Santos Laguna.