Radio Pasillo

Santos en Monterrey

La columna de este lunes la escribo desde Monterrey, Nuevo León. Los aficionados del equipo Rayados están felices porque  su equipo está a dos partidos de conseguir el quinto campeonato. Tan cerca pero tan lejos.

Habiendo compartido charla y comentarios con mis compañeros de Monterrey, siendo lagunero, llego a la conclusión de que Santos es superior a Tigres y Rayados en liguillas, finales y campeonatos.Para ambos lados se pueden presumir triunfos memorables o dolorosas derrotas.

Si entre felinos y albiazules se intercambian comentarios ácidos, que se puede esperar cuando interviene un tercero en la conversación, que en este caso fue Santos. 

Al final, las cuentas son parejas. Los laguneros tenemos el recuerdo del torneo clausura 2008 y 2012 cuando se eliminó de manera dramática y emotiva a Monterrey y Tigres, respectivamente. Así como se debe pasar el trago amargo de haber perdidos las finales del Apertura 2010 y 2011.Una frase popular señala al tercero como discordia pero, en este caso es todo lo contrario.

El equipo Santos Laguna ha conseguido que la convivencia futbolera regia tenga un punto de factor común en hablar de triunfos y derrotas ante los albiverdes. Entrar en el grueso cascaron de una sociedad tan regional como la regiomontana es un logro que debe apuntarse el Club Santos en 28 años de historia en primera división.

Rayados busca el quinto campeonato de su historia, logro que tuvo Santos hace un año.

Tienen una ofensiva llena de talento individual que es directamente proporcional al bajo nivel de sus defensas, sobre todo, los laterales.Me queda claro que la efervescencia futbolera está en la afición de Tigres. Rayados tiene una dimensión diferente para la capital de Nuevo León, más jet-set que pueblo.

Santos Laguna protagonizará más duelos y batallas épicas frente a los equipos de la Sultana del Norte que acrecentarán la rivalidad y las conversaciones ácidas que cada lagunero tenemos con el regio que convivimos diariamente a nivel personal, social o laboral.

No congeniamos pero nos necesitamos. No habría pimienta en nuestro vivir dentro del fútbol sin nuestros vecinos regiomontanos, claro, siempre y cuando sea civilizado.En lo único que coincidimos las tres partes es que los árbitros siempre se equivocan a favor del otro equipo.