Radio Pasillo

Refuerzos

Cada seis meses, en junio y diciembre, se abre el famoso mercado de piernas en el fútbol mexicano, época de todas las especulaciones y lucubraciones posibles. Cientos de jugadores cambian tres, cuatro o hasta cinco veces de equipo en el imaginario de los aficionados, quienes en estas épocas del año proyectan sus deseos reprimidos de ver a cierto jugador en su equipo favorito.

Se supone que reforzar a un equipo es contratar mejores futbolistas a los que ya cuenta el club, el que sea, usted pongale nombre, en las posiciones que requiere la alineación titular.

Contratar jugadores de fútbol es una apuesta, que puede ser a favor o en contra, el costo de los futbolistas esta en función a dos cosas: su nivel de juego y el momento en que se lleva a cabo la transferencia.

Por ejemplo, José Damasceno “Tiba” tuvo un gran torneo en Pumas y eso cotizó su precio para que Atlante pagara una millonada por él. Dos años después, el brasileño salió de los Potros de Hierro a precio de remate.

El precio de un refuero es equiparable con las acciones en la bolsa de valores, el costo subirá o bajará en base a especulaciones, necesidades y resultados obtenidos. Una transferencia será más cara en la medida en que el jugador “garantice” resultados positivos, o la oferta por futbolistas sea escasa en la posición que se busca.

Es por ello que el precio siempre le será más caro a un equipo como Chivas, porque al sólo utilizar mexicanos sus opciones en cualquier posición están reducidas a una y quizás dos.Para el resto de los clubes, el el precio del refuerzo esta sujeto a lo que el futbolista desempeñó el torneo próximo anterior, el promotor que lo representa, la prevención cierta o falsa de más equipos, en pocas palabras la oferta y demanda.

En mi experiencia en los famosos “Drafts” mexicanos, las directivas nunca ponen transferibles a los jugadores buenos, salvo que se negocie con antelación al régimen de transferencias. Lo que encuentras en las listas de futbolistas son: suplentes, lesionados o conflictivos.

Los promotores generalmente arman paquetes de jugadores que en la mayoría de los casos tienen inmiscuidos a los entrenadores. Y cuando se trata de salir a buscar en el extranjero, sobre todo en Sudamérica, es peor que ir de shopping al Paso, Texas.

Casi todo esta escogido y lo poco que esta disponible llega a tener tres, cuatro o hasta cinco propietarios.

Es por eso que en México han llegado, y seguirán llegando, jugadores como Fantik, Edno Cunha, Alemao, Amelí, Maranhao y compañía, porque, como diría el buen Raymundo Muñoz, haya reparto de la milpa, y peor aún, quien esta dispuesto a pagar, pues ahí seguiremos, viendo petardos extranjeros o nacionalizados y juveniles mexicanos en la banca, o los equipos sub20 y sub17.