Radio Pasillo

Primera victoria en dos meses

Ganar lo es todo en el deporte. Los triunfos marcan la diferencia entre un poco de tranquilidad o la tensión por una semana más.

Finalmente llegó la tan ansiada tercera victoria del torneo. Es un bálsamo en medio de la tempestad que significó no ganar en 60 días.

El juego de ayer tiene como principal virtud obtener los tres puntos. Querétaro se presentaba como una ofensiva sólida que, salvo el partido ante Rayados, había conseguido goles en altas dosis.

La línea defensiva de Santos tiene como primer mérito mantener el cero, lo que no ocurría desde el partido frente a Puebla. 

Poner a Osvaldo Martínez de medio de contención no es una buena idea. El paraguayo se ve limitado en sus funciones ofensivas, además, se le nota incómodo en la posición de recuperar balones.

Jorge Tavares dio una muestra de su ambivalencia. Extraordinaria definición para marcar la diferencia en el juego. Balón largo que envió al espacio abierto Osvaldo y el africano se encargó de quitarse de encima a Tiago Volpi para empujar la pelota a la portería.

Tavares refrendó el buen torneo que ha jugado con sus virtudes y errores, generando oportunidades de gol o marcando anotaciones.

El triunfo de anoche sobre Gallos Blancos tiene en lo emocional el principal valor para el equipo de Santos, porque permite regresar a la zona de calificación y manter la proyección (realista) de ganar 26 puntos.

El equipo albiverde terminó el juego con Ulises Rivas, Diego de Buen, Jorge Enríquez y David Andrade, es decir, tres contenciones naturales y un volante adaptado a la recuperación de balones, mensaje simple: ganar como fuera.

No haber obtenido el triunfo hubiera provocado que la explosión de la olla de presión para el plantel de jugadores y aficionados.

Si algo debemos de haber aprendido todos nosotros de los últimos cuatro torneos cortos, en que los triunfos han sido escasos, es que hay que ir partido a partido.

No se puede proyectar visiones optimistas y negativas.

A pesar de lo corto del plantel de jugadores por lesiones, el equipo no se rompe. No hay maldiciones, ni brujería, tampoco mala voluntad, es simple trabajo en equipo y unificación de talentos. Parece simple pero es difícil conjuntarlos.