Radio Pasillo

Pensar en el aficionado

Durante y después del partido del pasado miércoles entre Galaxy de Los Ángeles y Santos Laguna, varios aficionados albiverdes me expresaron que están hartos y cansados de los partidos que ven del equipo dirigido por Luis Zubeldía.Y la verdad es que razón no les falta.

Fue hasta el minuto 37 del primer tiempo cuando Santos tuvo su primer disparo a la portería del Galaxy. En todo el partido, solo hubo tres llegadas claras y manifiestas de gol por parte de los grises (literal).Es decir, el espectáculo, la diversión y el entretenimiento que debe proporcionar el equipo a la comunidad lagunera, sencillamente no permea en el aficionado.

Para el juego de mañana frente a Puebla, además de ganar, se agradecerá que los jugadores aporten al negocio del entretenimiento del fútbol, espectáculo.

Porque dicho sea de paso, nosotros como analistas y partícipes del show ya nos estamos cansando de que los partidos de Santos sean repetitivos, con escasas llegadas a portería contraria, errores en la entrega de balón y duelos mano a mano que pierden los defensas ante los atacantes contrarios.

Eso sin contar que hasta las atajadas de Agustín Marchesín empiezan a generar más preocupación que emoción, porque exponen los severos problemas defensivos que ha tenido el equipo en los últimos cuatro cotejos.

Incluso hemos llegado al grado de llevar la atención de los aficionados a las palabras que se dicen dentro y fuera de la cancha. Desde descripciones de estado étilico de los rivales hasta tratamientos odontológicos de los jugadores santistas.Así las cosas, esperemos que los futbolistas que se pondrán la playera albiverde el día de mañana tengan a bien subir su nivel de juego. Se los pedimos con el mejor de los actitudes, porque nos interesa la comunidad lagunera que requiere urgentemente de una alegría.


¿USTED CREE?

Este viernes se elegirá al nuevo presidente de la FIFA que sustituirá a Joseph Blatter. Infortunadamente sólo cambiará la persona pero no la estructura de una organización que esta permeada por la corrupción, hasta el tuétano.