Radio Pasillo

Gargano abrió la caja de pandora

Nada nuevo bajo el sol en la declaración que dio Walter Gargano acerca de que Antonio Mohamed “se metió con su dinero”, por lo que ha solicitado su salida de los Rayados del Monterrey.

Historias de entrenadores que le han pedido dinero o cobrado comisiones a sus futbolistas son añejas en nuestro balompié. Los casos se multiplican de manera alarmante en las fuerzas básicas de varios clubes profesionales de las diferentes divisiones en nuestro país.

El asunto está en que lejos de investigar los señalamientos de Gargano sobre Mohamed, la directiva de Rayados pone contra las cuerdas a la parte acusadora sin tener un procedimiento claro y puntual para conocer los hechos.

En lugar de lo anterior, al futbolista se le pone una advertencia de que debe comprobar lo dicho o ya verá.

Este tipo de casos es muy difícil de comprobar, a menos de que haya una grabación en el momento en que se realiza la petición monetaria, el asunto se reduce a la palabra del jugador frente a la del entrenador. Sin embargo, dentro de los múltiples problemas que aquejan a nuestro fútbol está la corrupción.

A lo largo de mis años como periodista he escuchado cualquier cantidad de historias de ex – futbolistas que platican las comisiones que debían pagar a los entrenadores por tenerlos en el plantel de un equipo. El caso más inverosímil fue el de un director técnico de la Liga de Ascenso que cobraba por minuto jugado.

Los tabuladores en fuerzas básicas son de escándalo y lo defino de esta manera porque en varios casos los jóvenes tienen que sacar dinero de las piedras para intentar alcanzar su sueño de jugar en Primera División.

Meseros, barmans, choferes, albañiles, profesionistas, empresarios me han platicado infinidad de historias personales en el entorno de entregar dinero a entrenadores y directivos, lo que no sirvió de mucho porque al final de cuentas los receptores del recurso económicos salieron de los clubes.

Sé que lo de Gargano terminará en un jugador más que se enojó porque no jugó pero el recuento de entrenadores que trabajan con promotores y llevan a su grupo consentido de jugadores es una práctica común en la Liga Mx, una piedra más en el zapato para nuestro progreso.