Radio Pasillo

Finalmente... ¡Victoria!

Ver el festejo anoche en el TSM tras el gol del triunfo de Santos Laguna es uno de los momentos más emocionantes que he vivido en mi carrera de periodista deportivo. Observar como las personas pasan de un estado de tristeza a alegría en décimas de segundos es un fenomeno psicológico fascinante.

Cuando el hígado y la bilis estaba a punto de estallar en los seguidores albiverdes, hubo un saque de banda por el lado derecho, la pelota llegó al área donde Ulises Rivas retuvo la pelota le cedió el balón a Diego de Buen, quien sacó disparo en los lideros del área que desvió en el trayecto a la portería Julio Furch. Finalmente un impoderable jugó a favor de Santos en el actual torneo, un balón desviado termina en gol y victoria santistas. El enojo se esfumó y pasó a alegría, festejos y abrazos.

El desarrollo del partido repetía una secuencia de eventos que se han visto en 9 juegos anteriores: el equipo lagunero jugaba bien, era mejor y fabricaba las más claras oportunidades de gol pero no anotaba. 

Cuando llegó la anotación de Jonathan Rodríguez, el entrenador José Manuel de la Torre hizo un movimiento lógico y que tiene programado, sacó al delantero uruguayo y metió a Diego de Buen para buscar asegurar el juego.

Sin embargo, en esta ocasión fallaron los defensas centrales en marcar a Oribe Peralta en el cobro de un tiro de esquina. El capitán de las Águilas se metió en medio de Carlos Izquierdoz y Néstor Araujo para rematar con la cabeza el famoso empate de siempre.

Los tres delanteros santistas hicieron funciones de contención al evitar que América saliera con la pelota controlada a ras de pasto desde su zona defensiva, lo que obligó a Agustín Marchesín a dividir la pelota en despejes que sus compañeros no podían ganar. Ricardo Lavolpe dejó mucho  tiempo a su equipo sin un contención natural y pagó la factura con las múltiples llegadas que tuvo Santos. A falta de ese contención, Oribe Peralta tuvo un gran partido siendo el 6 que no tenia América, hasta el ingreso de José Daniel Guerrero. Oribe apareció por todos lados y en toda posición.

El triunfo de Santos sobre América pasará al libro de historia de la escuadra lagunera. Puede ser el punto de reencuentro entre afición y equipo que durante los últimos cuatro torneos cortos han estado distanciados por la falta de victorias.