Radio Pasillo

Equipo, negocio y talento

Dirigir un equipo profesional de lo que sea, llamese fútbol, béisbol, basquetbol, fútbol americano, voleibol y el deporte que usted guste y mande es difícil, en cualquier nivel, ya sea directivo, deportivo o gerencial.El juego de conjunto es lo más difícil de encontrar o definir.

Poner de acuerdo a 5, 6, 9 u 11 personas para coordinar ideas, movimientos, intenciones, sentimientos, estados de ánimo es tan difícil como poner de acuerdo a partidos políticos de derecha e izquierda.Para un directivo, entrenador o director deportivo el 70% del trabajo es decidir: a quien contratas, a quien despides, quien juega, donde juega, quien es suplente, quien pones transferible.

Como en la vida, el deporte finca sus cimientos en decisiones.Pero hay ocasiones en que una decisión lógica no necesariamente la mejor o la que arrojó los mejores resultados.

El piloto mexicano Sergio Pérez hace dos años decidió firmar con McLaren, una de las escuderías más prestigiosas de la Fórmula 1, el tiempo y los resultados señalan que fue una pésima decisión que a punto estuvo de costarle su carrera profesional.

Los Patriotas de Nueva Inglaterra han rotado a todo su personal en los últimos 10 años, excepto dos puestos: el entrenador Bill Bielechick y el mariscal de campo Tom Brady, como resultado han ganado 5 Súper Tazones.

El equipo Tigres se gastó una buena cantidad de billetes verdes (y euros) para contratar jugadores como Gignac, Uche, Aquino o Damm. El primer objetivo de los felinos no se cumplió, ganar la Copa Libertadores, aún esta por definirse si lo de Tigres será éxito o fracasoLa profesionalización del deporte ha provocado que varias de estas decisiones que construyen historias de éxitos y triunfos, también tenga la variante de interferir.

Un patrocinador, promotor o representante pueden cambiar vidas, carreras de jugadores, resultados y objetivos económicos de un club profesional.

La selección mexicana de fútbol es una fiel muestra de las consecuencias que tiene la interferencia de patrocinadores y promotores. El año pasado por poco cuesta la eliminación de la Copa del Mundo y el derrumbe de un negocio de 600 millones de dólares.

¿Pero que sería del deporte sin talento? Nada, sin talento no hay negocio, no hay decisiones, no hay títulos, no hay patrocinadores, no hay dinero y mucho menos pasión en la tribuna. Que no se nos olvide que el talento construye estadios y prestigio. El Real Madrid no hubiera sido lo que es sin Di Steffano. Yankees no serían los Bombarderos del Bronx sin “Babe” Ruth y México...bueno seguimos buscando nuestro talento.


¿USTED CREE?

12 millones de dólares es la cantidad de dinero que ingresó el fútbol soccer en los Estados Unidos, sólo en 4 partidos de fecha FIFA de septiembre, dos juegos de México y dos del equipo de las barras y las estrellas. ¿Es negocio? hasta para el anfitrión.