Pluma de gallo

Puntos…

Esta semana me di a la tarea de preguntarles a varios amigos que viven en diferentes partes del territorio mexicano que me dijeran cómo se les conoce en su ciudad o estado a los apostadores; les decía que si también por su rumbo les nombraban 'Puntos', y sorprendentemente me di cuenta que poca gente conoce a los apostadores como 'Puntos'. Es más, hubo quien me dijo que los puntos eran la equivalencia al dinero que se juega: 600 puntos es igual a 600 pesos, 1,000 puntos es igual a 1,000 pesos.

De treinta personas a las que les pregunte sólo una me contesto acertadamente: "ese término lo manejan los corredores. Puntos son las personas que apuestan todas las peleas y con talón que es donde gana el corredor y por supuesto la empresa, así que ya lo sabe usted a algunos apostadores también se les llama puntos".

Los puntos llegan puntuales y siempre a primera fila. Primero libran los gallos anunciando el juez con qué partido y con qué color juegan, el punto escoge muy bien y tiene su preferido ya les llegan los talones y empieza la jiribilla, que si agarro a ochenta o mocho, que doy a setenta o parejo. Qué importante son los puntos sin ellos no habría jugada, el corredor no tendría como siempre su bien merecida tajada, que de por si cuando los gallos empatan y se hace tablas la pelea, ni el corredor ni la empresa tienen a quién cobrar, pues sólo hay un ganador, rojo o verde; a las tablas nunca apuestan y aquí me nace una idea; si a usted no le gusta un gallo cuando vaya a una contienda váyale a la del carpintero que tablas dijo el maderero. La apuesta se haría entre tres, uno le va al rojo, otro le va al verde y otro le va tablas y así, si gana el rojo, el verde y el tablas le pagan, si la pelea se empata obvio gana el que fue a tablas, el verde y el rojo le pagan y si gana el verde el que fue a tablas y el rojo le pagan. Pero como el que va al empate las lleva de perder en cierta forma, tendría que apostar cuando no le guste ninguno de los dos gallos y encontrar quien quiera jugar esta nueva modalidad. Si le parece un disparate lo que se me acaba de ocurrir no importa, a quién le consta que no hayan apostado una pelea así.

Su servidor nunca llegó a ser punto porque nunca tuve tanto dinero para apostar, lo que si logré fue costearme mi carrera profesional de Licenciado en Ciencias de la Comunicación y Periodismo gracias a las peleas de gallos. Por lo regular tenía suerte y siempre me venía con alguna ganancia, sólo en una ocasión a finales de los 80' tuve que quedarme a dormir en la central camionera de Celaya, Guanajuato.

Se llevaban a cabo las fiestas decembrinas de Celaya y asistí al palenque de la feria y literal "me desplumaron". Corridas de autobuses para León no había hasta el día siguiente, así que di fondo por cuatro o cinco horas en una banquita de la central de autobuses hasta que hubo salida a mi León, Guanajuato.

En la jugada de León siempre me fue muy bien ya que existía una pareja de gente mayor que nunca le vi perder una sola pelea, fuera verde, fuera rojo, siempre ganaban todas las peleas. Ellos se acomodaban por lo regular hasta lo más alto del antiguo palenque de León, cuatro o cinco filas abajo yo me sentaba y únicamente le iba al color que ellos apostaban excepto cuando le iban al rojo ya que siempre he sido un hombre muy ideoso y de joven más, nunca le fui a un gallo de color rojo de tal manera que sólo cuando le iban al verde jugaba y consecuentemente nunca perdí una apuesta.

Gracias por su voluntaria lectura.

Nos vemos hasta la próxima Pluma…

La próxima… "Pluma de Gallo".

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