Pluma de gallo

¡Feliz Día del Niño!

Acá en mi León, Gto., por muchos años un restaurante, cuyo nombre no recuerdo, regalaba a los infantes un pollito en la compra de un pollo asado, era tal la inquietud de los niños por criar y ver crecer los pollitos que abarrotaban estos restaurantes en busca de un pequeño ejemplar… Quiere decir que por naturaleza a los niñ@s, en su mayoría, les gusta criar; les aseguro que estos niños esperaban con ansia ver crecer estos animalitos, lástima que los regalaban de días y muchos de ellos no se lograban.

Piense usted amigo gallero… si usted fuera bondadoso, un poquito dadivoso pero sobre todo visionario podría regalar uno, dos, tres pollitos a algún niño interesado en criar; la emoción, le aseguro, sería mutua y porque no el niño a futuro se convertiría en un gallero profesional.

Claro, por supuesto primero hay que informarle al pequeño la responsabilidad que implica tener un ave de combate, hacerle ver que tiene que tener un lugar apropiado ya sea en la azotea o en el patio de su casa para estos animalitos, comentarle que tiene que dedicarles tiempo, tener limpio los espacios y sobre todo que tendrá que desembolsar de sus domingos para comprar desde jaulas, el alimento y las vacunas para estas aves, será cuestión de que le tome gusto, porque después difícilmente dejará de criar.

Debemos engrandecer con estas acciones nuestra tradición gallera, símbolo de trabajo y una gran cadena productiva en nuestro querido México, no solamente obsequiando pollitos como ya lo mencioné, quizá sería más emocionante para un nuevo criador infantil que usted le regalara huevos fértiles que él empezara a invertirle desde la incubadora, claro siempre asesorado por usted. Tengo cientos de ideas para engrandecer la gallística mexicana estas son algunas de ellas; ustedes deciden si les llama la atención, les interesa y están de acuerdo y si no pues después les mencionaré otras. Criar aves de combate es una gran disciplina que incluso ha salvado de vicios a muchos jóvenes, trabajemos, sembremos la inquietud al sobrino lejano, el cercano es más probable que ya esté involucrado en este arte, al vecino, al allegado etc.

Ya les platiqué en una columna la bondad de Robert Wilton, de regalar a decenas de niños sus pollos finos, quitémonos la idea de que vamos a "regar" nuestras familias de aves y que luego nos vamos a enfrentar a nuestras propias aves en el vallín, sembremos para hacer más grande de lo que ya es esta industria. Si no lo hacemos nosotros, ¿quién? Recientemente algunos medios de comunicación se alarmaron y escandalizaron porque ¡hasta aves de combate había en un reclusorio! No se alarmen tanto "chaparritos" sería mejor que hubiera algo que criar en un reclusorio aunque no fueran gallos.

Acá en mi León Gto. Les ha dado mucho a los medios por regocijarse cuando algún gallero se ve involucrado en un problema y a 8 columnas titulan "Era gallero".

Señores, algunos de los mejores doctores, licenciados, contadores, empresarios, etc., en la República Mexicana, son galleros; el deporte del caballero es una actividad cara, se requiere de cierto poder adquisitivo para dedicarse a esto, al nivel que sea.

Todos nos podemos ver involucrados en cualquier accidente, ¡no inventen!

Nos vemos el próximo sábado.

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