El cuaderno de Jimena

La paternidad de Columbus

El New York Times detalla la historia. Hace 16 años el gerente general del Columbus Crew de la MLS, Jim Smith, sacó las cuentas: 5,625 boletos para abonados del equipo, 4,200 para la US Soccer, 6,800 para asociaciones juveniles de Ohio, etc. La propuesta estaba sobre la mesa, el dueño del equipo y la federación aceptaron y el 28 de febrero de 2001, en medio de un frío en el que los seleccionados mexicanos no quisieron ni salir a calentar, se jactó el primer “Dos a Cero” en el entonces Columbus Crew Stadium, el primero que se mandó a construir en EU exclusivamente para futbol. Josh Wolff, que entró al minuto 15, marcó el primero y creó el segundo. Del lado visitante, Enrique Meza vivía lo que después se convertiría en la segunda peor racha de la selección. De aquél partido, solo Márquez es el sobreviviente en el cuadro tricolor.

Un año después, llegaría un #DosACero más doloroso, el de los octavos de final en Corea-Japón. Pero en Columbus, Ohio, la decimoquinta ciudad más grande de EU, donde demográficamente solo alrededor del 6% son hispanos y latinos, ya son cuatro resultados por el mismo marcador. Smith mencionó respecto al juego de 2001: “Si no estabas en el partido en Columbus, probablemente ni sabías que se estaba llevando a cabo en la ciudad”, pero hoy la cosa cambió. La superstición ha convocado hasta a los no seguidores del deporte invasor. El viernes, una vez más, la principal “barra” de los locales, los American Outlaws estarán presentes, aunque aún tengan que ser animados en el estadio por el altavoz. Y aunque Ohio sea de los principales estados llamados swing state por no tener una constante tendencia hacia un partido en cada elección presidencial, por lo menos en Columbus divididos por apoyar o no a su selección no están, y seguramente con la locura electoral ya concluida, podrán ir a disfrutarlo con un nacionalismo sin igual.

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