El cuaderno de Jimena

El reflejo de la Unión Soviética

En diciembre de 2014 el documental de la televisora alemana ARD “Dopaje secreto: Cómo Rusia hace a sus ganadores”, llevó a la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) a realizar una investigación que terminó por destapar el escándalo de los atletas rusos, y así permitirle al mundo, conocer el perfecto ejemplo de lo que es una escuela de doping deportivo.

Fue en las décadas de los setenta y ochenta cuando el comité deportivo del Estado Soviético ordenó a sus institutos de investigación el estudio y desarrollo de sustancias que pudieran mejorar el desempeño de sus atletas. El escaparate ideal para realizar pruebas: los Olímpicos. Cuando la Unión Soviética se desintegra, varios burocráticos del deporte, entrenadores y farmacéuticos, impulsores de la escuela del doping, mantuvieron sus puestos. Entre las consecuencias está la creación de un sistema corrupto que engloba a todos los niveles en la estructura de un deporte. Un modelo de trabajo que llevó a Rusia y en su momento a la vieja Unión Soviética a estar en los primeros lugares del medallero olímpico desde hace más de 45 años; y todo a través de atletas convertidos en máquinas de consumo.

Cuando en la mente de una comunidad deportiva está la noción de que el doparse es algo esencial e inevitable para ganar, es difícil creer que lo que se hace es ilegal. Las palabras de Richard Pound, quien está hoy al frente de la investigación que realizó la AMA, fueron con perplejidad tras ser de los primeros en ver el documental: “Si lo hacen público, alguien tiene que aparecer con una respuesta. Si algo así está sucediendo en una nación significaría un gran problema para la credibilidad del deporte internacional.” Y lo es, gracias a la mentalidad sembrada por un viejo partido comunista de hacer ganadores a como diera lugar.

 

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