El cuaderno de Jimena

El más rápido adiós

No voy a predecir nada histórico. Pero nada es imposible.

Michael Phelps


Si estás leyendo esto, podrás presumir que fuiste de la generación que vio despedirse en la XXXI Olimpiada a Michael Phelps y Usain Bolt. Ver a dos atletas dominar su disciplina, y no cualquiera, si no las más mediáticas y codiciadas en el programa olímpico ha sido único. Los dos mejores de todos los tiempos en la misma era, en la misma noche, quizá no se repita jamás. Compararlos por ver cuál es el mejor es un tema desgastado. No hay nada más que probar. No son sobrenaturales, pero sí los titanes del olimpismo moderno y en una época en que el movimiento necesitaba un nuevo auge, en medio del incremento de dopaje, surgieron dos estandartes limpios, separados por un año y 52 días de edad.

El hombre más veloz en el agua nació un domingo 30 de junio de 1985 en Towson, Maryland, mientras que el hombre más veloz en la tierra llegaría el jueves 21 de agosto de 1986. Decir adiós nunca es fácil y en busca de llenar un vacío ¿A quién seguiremos para las próximas justas? ¿Quién dominará a tal grado su disciplina para aspirar a varias medallas?

Que se repita el éxito de ambos será complicado, cada cuatro años nuevas generaciones le quitan protagonismo a algunos consolidados. Tenemos nombres en la natación como Katie Ledecky o en la gimnasia como Simone Biles, ambas de 19, pero si recordamos que tanto Phelps en su debut olímpico en Sídney 2000 y Bolt en Atenas 2004, con 15 y 17 años respectivamente, no ganaron nada, puede ser que la próxima gran estrella aún no haya demostrado nada en Río. Hoy decimos adiós, uno doloroso por la nostalgia que ya sentimos, pero lleno de orgullo por saber que al menos los dos más grandes fueron parte de una evolución impecable.

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