El cuaderno de Jimena

Protestantes vs. católicos

El pasado 19 de junio, se llevó a cabo en Nyon, Suiza, el sorteo de la fase previa de la Champions League 2017-2018, aquella que enfrenta a los campeones de las federaciones peor rankeadas de la UEFA. Tras cinco duelos en ida y vuelta en la primera ronda de clasificación, los vencedores se sumarían a otros 29 equipos para competir en la segunda etapa. Sin embargo, este año, una de las llaves encendió las alarmas. De ganarle el Linfield, campeón de Irlanda del Norte y club conocido por su postura protestante, a La Fiorita, sería inminente su eventual duelo ante el Celtic de Glasgow, campeón de Escocia y club tradicionalmente católico. Tal y como bromeó en un artículo el diario The Guardian, secretamente policías de Belfast y Glasgow se volvieron aficionados del modesto club de San Marino, debido a que era el único que podía frenar el controversial enfrentamiento, uno que encima estaba previsto a disputarse (en dado caso) en una fecha complicada, en vísperas de la conmemoración de la Batalla de Boyne de 1690. Pero el destino, así lo quiso. Linfield venció por la mínima y el partido previsto para el 12 de julio, día en que en Belfast se celebra el Orangemen’s Day, se pospuso para el 14. Festejar cómo el rey protestante William de Orange venció al rey católico James II, llegó a causar en Belfast alrededor de 3 mil asesinatos entre las décadas de los sesenta y noventa, e históricamente, se le atribuye a la fecha parte de las tensiones separatistas que existen de manera muy arraigada en un país que se mantiene profundamente dividido y que de hecho ha celebrado dos elecciones en los últimos seis meses.

Aunque el club irlandés invitó a su afición a viajar, a apoyar el equipo, para el juego de vuelta el 19 de julio, el Celtic ha preferido tomar precauciones y no proveyó a sus aficionados con boletos para el de ida, evitando que viajen varios hacia el sur. “Entendemos totalmente la postura que ha tomado el Celtic y aunque podamos arrepentirnos, es un asunto que su club debe tratar”. Fue la postura de los irlandeses. En pleno S. XXI, a veces el futbol no puede evitar encontrarse en medio de batallas religiosas sin sentido. 

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