El cuaderno de Jimena

Bolitas calientes, "software" y demás

Desde la primera edición mundialista Uruguay 1930 con 13 selecciones, el destino de los participantes ha quedado en manos del azar. Si bien el criterio para dividir los bombos y el formato del sorteo han sufrido modificaciones a lo largo de 21 ediciones, algo que nunca ha faltado son las bolitas que tanta polémica han levantado en 88 años. Desde el nieto de Jules Rimet para Francia 1938, una azafata para Suecia 1958, primera vez en que se dividieron los bombos en familias continentales y sin cabezas de serie, hasta un miembro del coro de Berlín para Alemania Occidental 1974 y una vez más un niño que resultó ser el nieto de Joao Havelange para Argentina 78, han sido las particularidades de cada ceremonia que han llevado al sorteo a convertirse en el banderazo inicial de la fiesta mundialista. Para la primera edición debido a que no hubo eliminatorias, sino tan solo invitaciones, el juego de azar se realizó tres días antes del arranque, de hecho no sería hasta noviembre del 53 en Zúrich que el sorteo se llevaría a cabo meses antes del torneo. El primero televisado fue el de Inglaterra 66, en México 70 se habló por primera vez de un grupo de la muerte, para España 82 se introdujeron las máquinas y todo acabó en confusión, mientras que en México 86 la denominación de los grupos pasó de números a letras. El de Francia 98 es recordado por realizarse en un estadio frente a 30 mil personas, el primero de 32 selecciones y para Alemania 2006 apareció Pelé otra vez. En esta ocasión, en una estrategia que lleva la mano de Gianni Infantino, quien tras su llegada a la FIFA se ha puesto como objetivo no solo buscar la transparencia, sino que le ha abierto las puertas a la tecnología en el futbol con el VAR, es que por primera vez el sorteo basa sus bombos en el ranking y además estará regulado por un software que monitorea algoritmos de las 5.5 billones de combinaciones. No se puede evitar que para bien o para mal este formato da de que hablar. La tecnología a esta instancia tenía que llegar y solo queda ver si la edición rusa será un parteaguas para el futuro reparto de suerte en un Mundial.  

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