El cuaderno de Jimena

Todo depende de "Billy Goat"

El deporte en general está adornado de grandes historias de revancha, así como de anécdotas malditas. Existe desde el Bambino que no dejó que los Red Sox de Boston ganaran un Clásico de Otoño en 86 años, hasta la de Guttmann que todavía recae sobre el Benfica portugués. Algunas maldiciones ya se rompieron, otras han estado cerca de lograrlo y algunas han sido olvidadas como la del Dumbo López con el Atlas. Sin embargo, cuando hace un año los Cubs de Chicago se quedaron tan cerca y tan lejos de su primera Serie Mundial en 70 años (pues fueron barridos en cuatro juegos por los Mets de Nueva York en la Serie de Campeonato de la Nacional) era imposible no culpar a una de las maldiciones más afamadas de la historia del deporte, que una vez más volvemos a recordar como medida de prevención ante la oportunidad que se les presenta ante los Dodgers de Los Ángeles.

Corría la Serie Mundial de las Grandes Ligas en 1945 y los Cubs iban ganando 2-1 el último reto ante los Tigers de Detroit. El aficionado Billy Sianis, Billy Goat, se presentó al cuarto juego de la serie en Wrigley Field con su boleto y el de su cabra llamada Murphy, pero fue removido del recinto por el desagradable olor de su mascota. En dicha humillación, aseguró que su equipo no volvería a ganar y en efecto no solo perdieron dicho encuentro, sino la Serie Mundial, misma a la que no han llegado desde entonces. Para 2003, en la Serie de Campeonato de la Nacional, Chicago se enfrentaba a los Marlins de Florida, y con una ventaja de 3-2 en la serie, en la octava entrada del sexto juego, a cuatro outs de ganar el campeonato, uno de los aficionados de los Cubs, Steve Bartman, atrapó la pelota en lugar del jardinero Moisés Alou, evitando la gloria y dándole la oportunidad a Florida de remontar. Este 2016 la novena tuvo una temporada regular excepcional con 103 victorias, pero no sé si Billy Goat desde su tumba al fin decida descansar en paz.

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