El cuaderno de Jimena

La decadencia del juez

 “No nos confundamos, en cuanto a este papel, sigo aprendiendo. Aunque fui un árbitro de gran repercusión mediática en el máximo nivel durante muchos años, sigo mejorando mis habilidades como instructor”.

Howard Webb


En el futbol mexicano es casi imposible presenciar una jornada sin errores de los jueces. Comienzan a ser años los que pasan sin que se produzcan árbitros de calidad en el país y una mentalidad de superación constante y humildad como la que destaca del inglés Howard Webb, quien dirigió la final de Sudáfrica 2010, es difícil de encontrar.

En las décadas de los ochenta y noventa, se arbitraban en promedio 60 o 70 partidos antes de llegar a Primera División, algunos incluso llegaban hasta 200, me comentó hace unos meses Felipe Ramos Rizos. Hoy, a falta de opciones, los árbitros en preparación debutan incluso después de tan solo 18 partidos en el Ascenso. “Urgen formadores de árbitros en toda la República, cazatalentos y reforzar la Tercera y la Segunda que están en total abandono”.

En aquel reportaje acerca de la crisis de este ámbito en el balompié mexicano, también me dirigí a Bonifacio Núñez, quien sin titubear coincidió: “Creo que en el futbol amateur el árbitro se curte, se ‘placea’ y luego es llamado al futbol profesional. Había un proceso de formación que se perdió”. Pero incluso a pesar de la poca preparación que señalan aquellos ex árbitros que conocen las entrañas del sistema, Forbes México reportó que un silbante central puede ganar hasta 25 mil pesos por partido, es decir, tiene un ingreso de hasta 100 mil mensuales si dirige los cuatro fines de semana.

“El árbitro no debería depender del arbitraje, no han sabido detectar talento, no han sabido hacer cursos, no hay un seguimiento como antes”, sentenció Don Boni, pero la realidad es que la falla está en todos los niveles. 


Twitter@jiimejime 

jimenar14@gmail.com