El cuaderno de Jimena

Con mucho corazón

625 km2 en el gigante Brasil de más de 8.5 millones de km2 es literalmente un pequeño punto en el mapa. Chapecó es parte del estado de Santa Catarina al sur del país amazónico en el cual apenas se concentran alrededor de 209 mil habitantes. Hace 43 años, cuando el deporte más amado de Brasil se encontraba a la deriva en este poblado, fue que surgió el Chapecoense. La fusión entre el Atlético de Chapecó e Independente Futebol Clube le brindó, con el tiempo, ilusión al municipio. En seis años de cuarta a primera y no por nada de esos 209 mil, 25 eran sus consentidos. Eran símbolo de orgullo, ejemplo de superación y hoy desafortunadamente la tragedia en donde perdieron a 19 y a su entrenador los convierte en leyenda mundial, pero no para su gente, su afición y su Chapecó, para ellos ya lo eran. “El Chapecoense es el favorito de la ciudad, es el que impulsa los hoteles, aeropuertos, es el que le dio alegría”, comentó tras el accidente Marcelo de Quadros Kunst, el asistente de porteros del club. Era una familia, en donde jugadores que habían estado en el último par de años en tres o cuatro equipos, incluso provenientes de China o Kuwait, habían encontrado al fin en donde encajar. “Es posible ser campeón. Nadie creía que íbamos a llegar a la final y llegamos. Todo puede pasar”, dijo Danilo, el portero que se lució en la semifinal. En efecto, todo puede pasar.  

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