El cuaderno de Jimena

Aplausos al más odiado del futbol alemán

La temporada pasada si bien fue el Bayern Múnich el campeón de invierno en la Bundesliga, los reflectores estuvieron sobre el RB Leipzig que lo seguía en segundo lugar. Tras empezar su temporada de debut en Primera División con siete triunfos, para la Jornada 11 ya habían alcanzado el primer lugar, posición que mantuvieron tres fechas, y que tras aguantarla hasta el 20 de mayo, cuando acabó la Liga, los llevó a calificar, justo un año después de su ascenso, a la Champions League. Aventura que terminó al quedar terceros del Grupo G. Este año, de cara al descanso invernal, el escenario es el mismo, lo cual demuestra que lo del año pasado no fue casualidad. El Bayern Múnich es primero con siete puntos de diferencia sobre los Die Roten Bullen, un club que además es el primero proveniente de Alemania del Este en la máxima categoría desde 2009. Su protagonismo, era algo que no le venía mal a Leipzig, lugar de nacimiento de la federación alemana y parte de una región que había quedado rezagada tras la caída del Muro de Berlín en 1989. Si bien su historia es una estilo Cenicienta, de esas que encantan al mundo, es desde que comenzó a ascender de categoría con cuatro saltos en siete años, que se fue adjudicando el mote del equipo más odiado de Alemania. La razón, su dueño y la compañía que representa. Dietrich Mateschitz, fundador de Red Bull, ha visto en el deporte más seguido del mundo la oportunidad de expandir su marca. El Red Bull Salzburgo, el New York Red Bulls, el Red Bull Brasil y el originalmente llamado SSV Markrastadt de la Quinta División alemana adquirido en 2009 por 350 mil euros, rebautizado de manera ingeniosa como el Rasen Ballsport Leipzig (abreviado RB Leipzig), con las siglas de la compañía, forman parte del imperio deportivo de un genio comercial que también presume una escudería en la Fórmula 1. Otros equipos y los aficionados teutones lo llaman un conjunto sin alma al aferrarse a la idea de que los clubes son propiedad de los socios, aunque esto ya no suceda del todo en su país, ejemplos: el Wolfsburgo de Volkswagen o el Bayer Leverkusen de la gigante farmacéutica. ¿Qué no es esta la realidad del negocio del futbol desde hace unos años? Por lo menos el Leipzig presume tener jugadores en casi todas las categorías de la selección, con una base de jóvenes estrellas.  

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