El cuaderno de Jimena

El aparador político

Durante el siglo pasado gobiernos fascistas y comunistas utilizaron como entretenimiento político la vitrina que representan eventos deportivos como los Juegos Olímpicos y Copas del Mundo. En varias ocasiones los valores de compañerismo, competitividad, esfuerzo y superación que definen al deporte, fueron convertidos en propaganda gubernamental disfrazada de la parafernalia que representan banderas, himnos y desfiles. Y aunque hoy no existan ejemplos tan descarados como lo que hizo Hitler con Berlín 1936 o Mussolini con Italia 1934, el deporte es y seguirá siendo un recurso político que parece inagotable.

Por muchos años encontrar una versión contraria a lo que el gobierno venezolano decía que hacía por el país latinoamericano resultó complicado. Hasta hoy en día cuando uno busca averiguar información del escenario deportivo que se vivió durante la época chavista, encuentra en su mayoría fuentes directas del gobierno que aseguran que Hugo Chávez fue el presidente que más apoyo brindó a los atletas en la historia de su nación. Inversiones millonarias y más de 200 convenios internacionales en la materia, son algunos de los aspectos enlistados, pero aunado a los testimonios de deportistas beneficiados por el líder, es difícil no creer que este ámbito mejoró notablemente hasta colocar, por ejemplo, a la Vinotinto, una selección rezagada en la Conmebol, en el panorama sudamericano.

Maradona, como fiel amigo de Chávez, fue clave en el acercamiento del pueblo al futbol. Mientras que mejorar el nivel formativo y construir más campos de práctica en el país, sumaron credibilidad al movimiento de su superación deportiva. En el discurso y reflexiones del fallecido dirigente, nunca faltaron sus proclamaciones a la intervención deportiva, algo que con la conversión política de deportistas ha servido, también fuera de Venezuela, para alimentar el panorama del socialismo del nuevo siglo.

 

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