El cuaderno de Jimena

El anhelado homenaje

“Un ídolo no se hace, se nace, se crea naturalmente y el marketing no puede hacer nada para constituir uno”

Carlos Alazraki (publicista)

 

Este sábado en punto de las 5 de la tarde, exactamente a 23 años 3 meses de su debut, el último ídolo americanista saltará al césped del Azteca para incrementar su leyenda. Cuauhtémoc Blanco Bravo, a sus 43 años y con la camiseta número 100, regresa al América para una quinta etapa, una que solo durará escasos minutos, pero que representa el anhelado homenaje del equipo que no solo lleva en la sangre, sino con el cual comparte un ADN polémico, valiente, intenso e incluso con ese sazón a barrio arrogante que acompaña a la afición.

Será su partido 334 con las Águilas, uno que como fiel reflejo a su carrera, ya se bañó en polémica debido al proceso de registro del alcalde de Cuernavaca. Sin embargo, ver la magia verdaderamente mexicana del Temo será complicado, pues desde que un cazatalentos del América lo descubriera cuando era parte de la selección del Distrito Federal a los 17 años, pasando por la Cuauhtemiña y sus 11 equipos, hoy la técnica, carisma, toque y picardía que lo caracterizaron, no tienen la misma intensidad.

Del Barrio al Azteca, biografía realizada por Hussein Forzán, cuenta en sus primeros capítulos, esa historia detrás de cámaras. De la unidad habitacional de Tlatlico, al barrio de Tepito y de Tepito, al templo águila que lo viera conseguir su único título de Liga en 2005. En temas serios, estuvo del lado correcto: “Si hablamos del peculiar Pacto de Caballeros, de caballeroso le veo poco, es denigrante para el futbolista necesitar del aval de un equipo anterior para poder tener derecho a trabajar en otro club y ganarse la vida honestamente”.

Ese es el Cuau, al final, el mismo que debutó ante el León, el mismo que se retiró ante las Chivas y a menos de un año de aquella final de Copa MX, será el mismo homenajeado contra el Morelia. 

 

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