El cuaderno de Jimena

Volver a ser el invitado incómodo

A casi 23 años de la final en Guayaquil, hoy de cara a la Copa América Centenario recordamos por un lado al México que ha podido disfrutar de un lugar histórico en este certamen, con dos subcampeonatos y tres terceros lugares en nueve ediciones; y por otro, la historia del Tricolor reciente, el de las dos vergüenzas, último lugar en Argentina 2011, seguido de un penúltimo sitio en Chile 2015.

El 4 de julio de 1993, los de Mejía Barón sorprendían a la Conmebol al llegar a la final contra Argentina. Era apenas la primera vez que México era invitado al torneo de selecciones más antiguo del mundo, gracias a las maniobras de Emilio Maurer en la Federación Mexicana. Con cinco partidos pasaron de ser el asistente de relleno, al incómodo. Jorge Campos, García Aspe, Miguel Herrera, Benjamín Galindo, Nacho Ambriz, Hugo Sánchez, Ramón Ramírez y compañía no fueron suficientes ante quizá el mejor delantero de la historia albiceleste, Gabriel Batistuta. En el Monumental, el doblete del “9” hizo que el penal de Galindo no importara, pero ese segundo lugar fue suficiente para que la afición fuera al Ángel a festejar a sus héroes.

Ahora al leer a varios colegas previo al torneo que festeja 100 años y lo hace honrando su propio nombre expandiéndose a todo el territorio americano, noto muy animado a gran parte del gremio periodístico respecto a la presentación que podrían tener los de Osorio. Es verdad que su invicto ha dado pie al optimismo, que es la oportunidad perfecta porque se juega de “local”, que Uruguay sin Luis Suárez, Jamaica como 55 en el ranking FIFA y Venezuela como último en la eliminatoria sudamericana hacen que el clima se anticipe soleado, aunque los números y estadísticas no siempre cuentan.

México ya demostró que puede estar entre los mejores 16 del planeta en los Mundiales, ahora hace falta estar una vez más en el top 4 de América. Hace falta volver a ser el invitado incómodo.  

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