El cuaderno de Jimena

"Hooliganismo" 2.0

Cuando el gobierno de Margaret Thatcher combatió el hooliganismo en Inglaterra en la segunda mitad de la década de los ochenta y cambió para siempre el rumbo del futbol en la cuna de este deporte, no consideró que la violencia entre aficionados ya había alcanzado tal arraigo en la cultura occidental, reflejado en libros, documentales, películas de ficción, hasta el punto en que hoy el hooliganismo ruso acepta haber tomado como ejemplo a los ingleses.

El diario The Sun citó las palabras de un ultra conocido como Yuri semanas antes del inicio de la Euro 2016: “Luchamos en los bosques, entrenamos y peleamos en los partidos. Los aficionados ingleses no tendrán ninguna posibilidad. Rusia es el número uno. Nos gusta la cerveza y las chicas al igual que ustedes, pero la lucha es lo número uno”.

Por su parte el periodista Andrei Malosolov, cofundador de la Unión de Aficionados de Rusia, asegura que ahora los hooligans son boxeadores o seguidores de las artes marciales mixtas y llevan una vida relativamente saludable evitando el alcohol, que era parte de la subcultura del movimiento. Aunado a esto, algunos analistas consideran que las conocidas como russian firms (firmas rusas o barras), las cuales han tenido gran auge en las últimas décadas en los equipos de Primera División, son un vehículo para la violencia étnica. “Desde la disolución de la Unión Soviética, el futbol ruso ha visto aumento en las tensiones interétnicas que se desbordan a las gradas”, escribió Yan Matusevic, académico de la Universidad de Oxford, originario de San Petersburgo y ex seguidor del Zenit.

Por lo mismo, hoy este deporte se enfrenta a una nueva generación de hooligans que gracias al torneo se han dado a conocer al mundo. Ultras rusos, que cabe recalcar, se prepararon especialmente para enfrentar a los ingleses, están mejor organizados y preocupa lo que le depara a Rusia 2018, pues a Francia no pudieron viajar todos.  

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