El cuaderno de Jimena

Golpes que matan

Antes de existir la NFL, en 1903 el New York Times describió el futbol americano colegial como violencia homicida; un año después, 18 jugadores fallecieron a causa de heridas en la cabeza.

Transcurre una vez más el mes de enero y la cara más alegre de la NFL cautiva con sus playoffs hasta a los no seguidores. Se encienden los reflectores mundiales y la parafernalia que engloba un SuperBowl está a tope. Este año no se trata de cualquiera, sino de la edición 50. A su vez las luces del cine se apagan para dar inicio a la película que la Liga deportiva más exitosa del mundo no quería que nadie viera. El momento es idóneo para que Will Smith protagonice el drama que por décadas encubrió la NFL.

En 2002, el médico forense nigeriano Bennet Omalu descubrió tras analizar el cerebro de la leyenda de los Acereros de Pittsburgh, Mike Webster, una enfermedad que bautizó como Encefalopatía Traumática Crónica, que en pocas palabras consiste en un proceso de pérdida de memoria, lenguaje, depresión y ataques de ira hasta desembocar en demencia. La causa: golpes en la cabeza que reciben los jugadores de americano. En el caso de Webster, más de 70 mil.

A las publicaciones del doctor Omalu en la década pasada, le siguieron artículos, reportajes y documentales como el del programa Frontline en 2013 League of Denial, que detalla la evidencia que la NFL ofuscó intencionalmente. Sin embargo, la realidad es que solo Hollywood tiene el poder de difundir y retratar el trágico mensaje con imágenes lo suficientemente impactantes que no dejan nada a la imaginación. “Dios no tenía la intención de que juguemos al futbol”.

Omalu descubrió a la mala que este deporte es una religión en EU. Las demandas contra la NFL empezaron en 2011 y para 2014 sumaban más de cinco mil. Hoy, más de un jugador se ha retirado tempranamente del campo debido a los riesgos. En 2015 se registraron 197 casos de conmociones cerebrales.


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