El cuaderno de Jimena

Futbolista en zona de peligro

Una de sus características era su velocidad. Lateral y volante de contención, seleccionado nacional y referente del Olimpia hondureño. Peralta, tan solo días antes de recibir 18 balazos, era eliminado en semifinales del torneo local. En otro país, el asesinato de una estrella de futbol significaría un revuelo nacional, pero en Honduras se trata de una muerte más. Con 8 millones de habitantes, tiene una de las tasas de homicidio más altas del mundo. El año pasado la cifra fue de 5,581, 15 por día, mientras que entre 2010 y 2014 fue certificado por la ONU como el país más violento del planeta. En agosto de 2015, El Salvador, le quitaría el puesto.

Hoy son dos de los países más peligrosos del mundo, pero fue hace más de 46 años, con la llamada “Guerra del Futbol”, cuando sentaron las bases de su violencia. Gracias al relato del periodista polaco, Ryszard Kapuscinski, la historia es más fácil de entender. A la mañana siguiente de que El Salvador perdiera el duelo de ida de eliminatoria mundialista ante su gran rival de zona, Honduras, el diario El Nacional titulaba así la nota: “Una joven que no pudo soportar la humillación a la que fue sometida su patria”. Era Amelia Bolaños, de 18 años, que tomó una pistola y se disparó en el pecho y como consecuencia hubo duelo nacional. El marcador de vuelta fue de 3-0, pero a pesar de un tercer encuentro de desempate, la guerra entre ambos países se desató días después. 6 mil muertos y 20 mil heridos. Kapuscinski definió el conflicto así: “El futbol ayudó a enardecer aún más los ánimos de histeria seudopatriótica, tan necesarios para desencadenar la guerra y fortalecer así el poder de las oligarquías en ambos países”. 

 

Twitter@jiimejime 

jimrodgal@gmail.com