Contraquerencia

La segunda es la vencida

Es imposible negar que la nueva administración de la Plaza México ha tenido más descalabros que aciertos. Ellos, más que ninguna otra persona, estarán conscientes del resultado de su gestión cada que tengan que mirar un estado de resultados pintado de rojo, con la subsecuente dificultad de explicarle al “patrón” que pierden dinero a manos llenas y que han sacado mucha más gente de la plaza de las que han sido capaces de convocar. Pero la dolorosa experiencia de la primera parte de la Temporada Grande, ahora bautizada como “Pasión hecha a mano”, también ha dejado una serie de lecciones que los nuevos gestores del gran embudo, parece que han aprendido y están dispuestos a corregir el rumbo.

Por medio de un comunicado se han anunciado seis carteles, entre los cuales se encuentran los de los festejos de aniversario del fin de semana del 5 de febrero. Atrás quedó el aglutinar festejos en días y horarios no tradicionales. Las corridas regresan a los domingos a las 4:30.

Una decisión que merece ser reconocida es la de ajustar los precios de los boletos a la baja, solo con un aumento marginal en las localidades de barrera. Como dicen, es de sabios rectificar y sobre todo escuchar la voz del aficionado quien es el sustento de la fiesta brava.

Las combinaciones anunciadas son el 4 de febrero, toros de Fernando de La Mora para Eulalio López Zotoluco, y Enrique Ponce, mano a mano. El domingo 5 de febrero, astados de Teófilo Gómez para Morante de la Puebla, Julián López El Juli y Luis David Adame. Domingo 12 de febrero. Decimoquinta corrida. Toros de Barralva para Paco Ureña, quien confirma su alternativa, Arturo Saldívar y Sergio Flores. Por último, el domingo 19 de febrero, toros de Los Encinos y de Jaral de Peñas para el rejoneador Pablo Hermoso de Mendoza, Joselito Adame y dos de los triunfadores de las corridas previas.

Donde la empresa tiene espacio para mejorar es en el renglón de la selección de las ganaderías, ya que son las mismas en las que predomina la mansedumbre, que se traduce casi siempre en aburrimiento. Pero ya sabemos que al margen de quienes sean los empresarios, vivimos una torerocracia, en la cual lo matadores imponen la mansedumbre y los empresarios, cual sea su apellido o poder social y económico, obedecen sin protestar.

jesus.zarate@milenio.com