Contraquerencia

¿El salvador o solo otro mecenas?

Después de mucho esperar y de un desgastante silencio, el 20 de agosto por medio de un escueto comunicado de prensa se dio a conocer que la mancuerna de los hombres de negocios, Alberto Bailleres y Javier Sordo Madaleno, llevarán las riendas de la Plaza México.

Con esto quedan atrás muchas especulaciones, pero sobre todo, 25 años de administración a cargo de Miguel Alemán y Rafael Herrerías que culminó con una Plaza México sumida en el descrédito, entradas paupérrimas y un negocio en bancarrota.

La gran pregunta que flota en el ambiente es: ¿qué esperar de la nueva empresa?

Primero hay que repasar un poco el perfil de los nuevos responsables. Alberto Bailleres forma parte del Top 5 de los hombres de negocios en México, es líder indiscutible a escala mundial en la producción de plata, tiene otras ramas de negocios como ventas al detalle, aseguradoras, casas de bolsas y muchas más. En el ramo taurino es dueño de las ganaderías de Zalduendo en España, Begoña y Mimiahuapan en México, además de plazas como Guadalajara, Aguascalientes, Monterrey, Irapuato y León, entre otras. A diferencia de su éxito en otros negocios en los toros vive en números rojos, con plazas que se caen de viejas y mal mantenidas. Se trata de un capricho personal. A últimas fechas ha tenido como mano derecha en el negocio de los toros al matador retirado Antonio Barrera, con poca o nula formación académica y con escasa visión de los negocios.

Javier Sordo es un exitoso arquitecto y desarrollador inmobiliario. Al igual que Bailleres es un personaje exitoso en el mundo empresarial. En el ramo de los toros es propietario de la ganadería de Xajay, hasta hace algunos años considerada como de las pocas que poseían el tesoro de la bravura, pero que en los últimos años se ha decantado por imponer la mansedumbre que exigen las figuras españolas.

No cabe duda del potencial empresarial que significa la dupla Bailleres-Sordo. Tienen capacidades combinadas para ser exitosos, en cualquier terreno, pero en los toros habrá que ver si quieren convertirse en empresarios de Wall Street o si por el contario, quieren manejar la México desde las limosnas de sus antecesores para ser considerados los mecenas a quienes hay que agradecerles que sigan existiendo las corridas de toros. En poco tiempo sabremos la respuesta.

jesus.zarate@milenio.com