Contraquerencia

¿Dónde quedó el relevo?

En la segunda novillada de la Temporada Chica de la Plaza México quedaron de manifiesto las limitaciones de la tercia de novilleros actuantes.

Sin entrar en detalles para no hacer leña del árbol caído, fue evidente que los espadas quedaron muy por debajo de las condiciones que exigían los astados de Jorge María, que terminaron por convertirse en los triunfadores de la tarde, sin que mediara oposición.

Más allá que los novilleros dejaron mucho que desear, no son más que un reflejo de la situación que vive la producción de toreros en México. Se ha hablado que existe una ‘valiosa generación del relevo’, compuesta por matadores con capacidades y cualidades suficientes para destacar.

Los exponentes más representativos son Joselito Adame, Octavio García El Payo, Diego Silveti y Arturo Saldívar, y detrás de ellos están los nombres de Juan Pablo Sánchez y Sergio Flores, a quienes les han faltado los triunfos contundentes que los coloquen en otro plano.

Durante los últimos años los aficionados han sustentado sus ilusiones en esos nombres, en los que destaca por mucho el de Joselito Adame, a quien solo hace falta que se la haga justicia en España y  se le abra la puerta de los grandes carteles. Un asunto que pasa más por las envidias y celos de los españoles que por la capacidad de Joselito, que ha sido probada en innumerables ocasiones.

Pero en el panorama no hay nombres que vengan empujando atrás, ya sea en el renglón de los matadores o bien en el de los novilleros, la siguiente generación está diluida y sin claras perspectivas que pueda corregirse en el futuro inmediato.

En el pasado, los toreros que se han logrado consolidar han sido fruto de esfuerzos individuales en lo monetario y en lo organizacional.

Estamos hablando de la escuela de Pastejé, patrocinada por Carlos Peralta y Tauromagia, con la cabeza visible de Julio Esponda. Ambas organizaciones ya no mantienen el mismo vigor y se nota en el panorama actual.

Por otro lado, están las escuelas y academias, tanto privadas como públicas, que tampoco pueden suplir la falta de estructura nacional para el desarrollo de los toreros, donde por ejemplo se hace evidente la falta de novilladas sin picadores. En resumen, hace falta apurar lo que en futbol denominan fuerzas básicas para no terminar con lamentables desempeños como el de las novilladas en La México.

jesus.zarate@milenio.com