Contraquerencia

La primera línea de defensa

Los ataques antitaurinos son cada vez más frontales y exitosos tanto en México como en España, los dos bastiones de una fiesta brava que, sin duda, no vive sus mejores días.

Refiriéndonos solo a nuestro país, en Sonora y Coahuila ya se prohibieron las corridas de toros y existen amenazas de que Baja California y Nuevo León sigan el mismo camino.

La pregunta es ¿quién defiende a la fiesta brava? La mayoría de los argumentos antitaurinos están plagados de mentiras y mitos sobre la lidia de los toros, eso sin decir que los animalistas nunca se ponen a pensar en el futuro del toro de lidia, solo quieren su extinción. Pero en un entorno en el que los aficionados a los toros son mayoría, los embates ganan adeptos en la población que poco o nada sabe de las corridas de los toros.

Como en cualquier guerra, los ejércitos tienen una primera línea de defensa. ¿Alguien sabe cuál es en el mundo de los toros? Ataques van y vienen, y no existe quién les haga frente de manera articulada. Una excepción es el caso de Casa Toreros, quien por medio de Pablo Moreno se dedica a defender la fiesta, un esfuerzo de un empresario, pero que no aglutina a todo el sector.

Lo normal sería que los principales interesados fueran los toreros, quienes están en riesgo de perder su profesión, pero tristemente es a los que menos les importa y todo el valor que tienen en el ruedo, parece que les falta fuera de él.

Con ganaderos y empresarios pasa algo similar. No existe la primera línea de defensa, el enemigo les llega a las narices sin que nadie lo detenga.

La fiesta brava en México se puso en una posición de suma vulnerabilidad, debido a su debilidad y falta de credibilidad. De tratarse de un negocio redituable, en el cual abundara el beneficio económico, los antitaurinos no tendrían mayor relevancia, pero una corrida más o una corrida menos a nadie le afecta, es más, una plaza menos, tampoco es relevante, como el caso de Acapulco.

Hasta ahora, los toreros y empresarios le pasan el problema al aficionado con el argumento de que hay que llenar las plazas a como dé lugar, como si de un tema de acarreados políticos en mitin se tratara. Hasta ahora, la primera línea de defensa taurina es de pura saliva.


jesus.zarate@milenio.com