Contraquerencia

Un pasito para la final

La primera semifinal del certamen Descubriendo a un Torero ya dejó como semifinalista al tapatío Carlos Casanueva, con el argumento incontrovertible de la entrega se impuso a sus alternantes en la Nuevo Progreso de Guadalajara.

Este domingo se realizará la segunda y última semifinal en Aguascalientes, para posteriormente dar lugar a la final que tendrá como sede la Plaza México. Un esfuerzo encabezado por los ganaderos por promover la celebración de novilladas y que va llegando a su etapa final en esta primera edición.

La competencia arrancó el 9 de agosto con la participación de 50 novilleros que se enfrentaron en eliminación directa en cinco plazas, en una primera etapa que constó de 15 novilladas.

Al final, incluidas las tandas semifinales, se darán 18 novilladas con el subsidio de muchos de los costos por parte de ganaderos, dueños de las plazas de toros y subalternos. Un esfuerzo loable que se debe mantener y mejorar.

Por ejemplo, habría que hacer una selección más rigurosa de los novilleros, tal vez cerrando el rango de edades y de experiencia para que todos los actuantes tenga un perfil más parecido. En esta edición alternaron novilleros casi sin experiencia alguna, como “muchachos” con casi 30 años de edad y mucho rodaje. Los ganaderos tendrán que vigilar más que los animales que donan tengan una presentación pareja, ya que fue muy dispar este renglón.

El balance es por demás positivo y, sobre todo, logró unir al gremio taurino en torno a un objetivo común. Ahora lo que resta es disfrutar la fase final.

Con pesar llegó la sorpresiva noticia de la muerte del torero de la legua Salvador Mejía, a quien todos por su mote del Loco. Un personaje peculiar de la fiesta y que formó parte de un gremio en peligro de extinción. El Loco Mejía seguía yendo a entrenar a la plaza Nuevo Progreso a los 65 años, y se mantenía con la ilusión de sentirse torero. Con un sinfín de anécdotas, recuerdo una de apenas hace dos domingos donde nos presumía que tenía un terno nuevo y de la “aguja” que se había ganado en su juventud en una novillada de concurso. El Loco decía que lo mantenía a la vista para recordar todos los días que se lo había ganado en el ruedo.

Los toreros que se hacían recorriendo pueblos y toreando cebús, media casta, participando en novenarios y chonadas son ya parte de la historia. Que descanse en paz el estimado Loco Mejía, quien siempre tenía fechas por delante por torear, con mucha más afición que muchos que se dicen novilleros.

jesus.zarate@milenio.com