Contraquerencia

Una mirada sin apasionamientos

La Plaza México ya tiene los carteles de los que será la temporada 70 de su historia. Lejos de apasionarse en los calificativos, bien cabe hacer un análisis de la expectación y decepción que causan.

Vale la pena comenzar por los aspectos positivos del serial presentado por Rafael Herrerías. De hecho, el primer buen síntoma ocurrió mucho antes con los anuncios preliminares de los toreros que se fueron firmando, así se sucedieron los nombres de Joselito Adame, José Tomás, Enrique Ponce, José Mari Manzanares, entre otros. Lejos de la caduca costumbre de otras empresas, por ejemplo Guadalajara, de guardar todo en secreto, la Plaza México fue dando cuenta de sus avances.

No es poca cosa tampoco anunciar de golpe y porrazo 20 combinaciones. Sobre todo lo agradecen los aficionados que no viven en la capital del país, y que pueden planear con anticipación los carteles a los cuales quieren asistir.

Otra aspecto positivo es el regreso de Joselito Adame al coso mayor, junto con el anuncio de otro mexicano que se encuentra en gran momento como Octavio García el Payo. Simplemente era inconcebible su ausencia. Y siguiendo con el tema de los matadores, La México juntó nombres que pueden envidiar las grandes plazas del mundo. Por mucho el mano a mano de José Tomás y Joselito Adame roba cámara, puede ser el cartel del año.

A nuestro parecer eso es parte de lo más positivo, pero como el mundo no es perfecto también existen decepciones en el papel. La mayor de todas es el privilegio que se le da a las ganaderías comerciales y de mansedumbre manifiesta. Ahí caben los Teófilos, Bernaldos, Fernandos de la Mora y demás, que nos hacen temer que muchas tardes se vayan al fracaso. Otra incógnita es el tema de la presentación, ya sabemos que la empresa tiene cero rigor y ética en cuestión de escoger los encierros en cuestión de bravura, edad y muy posiblemente en integridad de sus astas. Muchos nombres en cuestión de matadores y pocos toros, una apuesta de la cual ya sabemos el resultado.

Tampoco han gustado varios carteles que no tienen ni pies ni cabeza, eso sin mencionar los denigrantes jueves taurinos, corridas de seis matadores que solo parecen diseñados para quitarse de encima a quienes piden una oportunidad. Tampoco cabe en la cabeza como Fermín Espinosa Armillita IV, tiene firmadas tres corridas sin mérito alguno que no tenga que ver con su apellido y dinastía.


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