Contraquerencia

Una marcha no es suficiente

Una escueta manifestación de menos de 400 personas fue el primer acto tangible de la defensa en pro de la fiesta brava de cara a la próxima promulgación de la Constitución de la Ciudad de México.

La Asamblea Constituyente quedará instalada el 15 de septiembre y tiene como plazo el 17 de marzo para tener lista la carta máxima de la CdMx. Aunque todavía lo que predominan son los rumores, es justamente una postura del PRD que se manifestará por la abolición de las corridas en la capital la que ha prendido las alarmas.

Fue en respuesta a esta iniciativa que se convocó a los taurinos a manifestarse el pasado domingo, el exitoso antecedente de lo sucedido semanas atrás con una marcha de más de 30 mil personas en España, debió ser uno de los motivos y a su vez de los objetivos. Pero el resultado fue muy distinto. En México no se contó con el liderazgo de las figuras, como si ocurrió en Valencia, mucho menos tuvo un peso mediático similar.

Sin duda, se trata de un esfuerzo loable y de buena fe, pero se requiere de mucho más.

En principio, habría que cuestionar qué fiesta brava se defiende en la capital, ¿se trata de defender los fraudes de la Plaza Mexico?, misma que, por cierto, se ha encargado con gran éxito de sacar a los aficionados de la plaza. Primero hay que tener un espectáculo de gran categoría, con peso social y económico. Ese sería uno de los mejores argumentos a favor de los toros.

En el renglón estructurado, el colectivo Tauromaquia Mexicana es el que desarrolla los esfuerzos sistémicos en favor de la fiesta. Agrupa a los sectores profesionales como empresarios, ganaderos, toreros, subalternos, pero también agremia a los grupos de aficionados, como por ejemplo los representados por las peñas, a los cuales dirige Ricardo Zurita.

Está claro que Tauromaquia Mexicana se va a mover en los terrenos del lobbying político, debajo del radar, con la intención de convencer a los políticos sobre la importancia de la tauromaquia. Pero también urge un proyecto de socialización de los toros. El reto es mayúsculo porque hay que acercar de nuevo a una sociedad a la que los mismos taurinos decidieron hacer a un lado. La gran batalla está por llegar.

jesus.zarate@milenio.com