Contraquerencia

Dos ilustres para recordar

Vaya semana y no por las vacaciones. En estos días se celebra el aniversario luctuoso de Ponciano Díaz, piedra angular del toreo con sello mexicano, y también en estos días ha fallecido el ganadero y apoderado José Chafik.

Por orden de “alternativa” hay que referirse primero a Ponciano Díaz, el torero charro, del cual se cumplieron 100 años de su fallecimiento. Ponciano, fue un ícono e ídolo de finales del siglo XIX y principios del siglo XX. Con su atuendo de charro, su bigote, y su poca ortodoxia en el toreo, primero fue visto como un espécimen raro en Europa, por alternar suerte charras con la tauromaquia, pero quien a final de cuentas se impuso como la primera figura mexicana. Entre otras cosas se le atribuye la suerte de colocar banderillas a dos manos, y es que como buen charro Ponciano toreaba a caballo, aunque también lo hacía pie a tierra.

Con motivo de recordar a Ponciano Díaz en Aguascalientes se dio una corrida “ponciana”, lo mismo que sucederá en Pachuca este sábado, es decir con atuendo charro, lo que parece una magnífica idea. Si en España por identidad y tradición tienen las corridas goyescas, en México podemos celebrar ciertas fechas “poncianas”. A final de cuentas, eso refuerza nuestros arraigos históricos y culturales. “Ora Ponciano”, como era el grito de batalla de aquellos tiempos.

En una noticia triste falleció Chafik Hamdam Amad, a quien se le conocía tan sólo como Pepe Chafik, un nombre redundante, ya que el Chafik es el equivalente de José.

Chafik es uno de los grandes referentes de la ganadería de bravo en México, junto a nombres como los de Llaguno o Madrazo. Con una gran capacidad de análisis supo acomodar la genética para lograr ganaderías exitosas como La Gloria, San Martín y Los Olivos.

Su espíritu emprendedor lo llevó a formar una ganadería en España bajo el hierro de San Martín, con la cual cosechó triunfos históricos, pero el complicado medio español que parece más dispuesto a ahogarse en sus fracasos que ha aceptar el éxito de algún foráneo, lo obligó a cerrar la ganadería.

Pepe Chafik fue también apoderado de Manolo Martínez, la última gran figura del toreo mexicano, y de igual manera recibió en su casa a José Tomás. Un personaje como pocos. 

jesus.zarate@milenio.com