Contraquerencia

La hora de la verdad

Sobre la nueva generación de toreros mexicanos se ha dicho y se ha escrito ya demasiado. Y para ser sinceros con total merecimiento se han puesto expectativas altas en los matadores que han cosechado triunfos de ambos lados del Atlántico.

Desde que tengo memoria se habla de tener una nueva camada que pueda renovar las glorias de otras generaciones como las de Curro Rivera, Manolo Martínez y Eloy Cavazos, por citar la más representativa de los últimos ¡cuarenta años! Ilusiones van y vienen, toreros de gran capacidad y con distintos abolengos han estado cerca de darnos una nueva época del toreo, entre ellos Jorge Gutiérrez, David Silveti o Miguel Espinosa Armillita Chico. Incluso hemos pasado por fugaces episodios de gran emoción como la malograda generación encabezada por Valente Arellano.

Pero por una u otra razón siempre seguimos esperando esa nueva camada de matadores que revitalice la fiesta brava nacional.

Con un inusual tino, la empresa de la Plaza México ha programado para este domingo un cartel que conjuga las mayores apuestas de la nueva generación. Un cartel con Joselito Adame, Arturo Saldívar y Diego Silveti, con toros de Barralva. Sin que nadie se ofenda son los tres matadores jóvenes de mayor nivel y que, sobre todo, saben lo que es competir y triunfar en plazas importantes.

Adame, Saldívar y Silveti son toda una realidad de nuestro toreo, pero les falta ese paso que los ponga ya como el principal atractivo y ya no solo como incómodos alternantes de las figuras. Ellos tienen  que ser los protagonistas. Su primer gran prueba es con la taquilla. En los tendidos de la México vamos a poder evaluar que tan lejos o tan cerca están de ser base cartel.

La segunda prueba, y tal vez la más sencilla, es que respondan en el ruedo. Ninguno ha decepcionado hasta el momento.

La tercera, mucho más sutil, pero quizá la más trascedente es que sus representantes, apoderados o administradores los diferencien de los abusos de las figuras que lidian novillos por toros. Estos tres jóvenes tienen la gran oportunidad de darle dignidad a su título de toreros y de distinguirse del montón.

La hora de la verdad ha llegado, y es a las 4:30 de este domingo. Hay que frotarse las manos.