Contraquerencia

El futuro de la Plaza México

Después de la desastrosa gestión de Rafael Herrerías al frente de la Plaza México, no se ha dado a conocer de manera oficial quién se quedará al frente del inmueble con mayor aforo del mundo.

A diferencia de lo que ocurre con otros recintos en México y en España, el Coso de Insurgentes es una propiedad privida. En donde la plaza es propiedad de la comunidad se acostumbra realizar una licitación para garantizar en lo posible la mejor gestión y con ello asegurar la calidad del espectáculo para el público. Ejemplos de estas prácticas son Autlán de Navarro, en Jalisco, con su Patronato y la plaza de Las Ventas en Madrid, la más importante del orbe.

En La México el panorama es muy distinto, el inmueble es propiedad del empresario Antonio Cosío, quien la heredó de su padre Moisés Cosío. Hasta donde se sabe, la pasión de Antonio no son los toros, sino el golf. Su grupo empresarial llevas riendas de la cadena de hoteles Las Brisas, enfocada al turismo de alto nivel. Incluso el año pasado dio a conocer sus planes de expansión que incluían un hotel para el mercado de negocios en la zona de la Plaza México.

Antonio Cosío tiene que decidir a quién rentarle la plaza, así como las condiciones de dicho trato. En ningún momento significa que en esa negociación prevalezca el interés taurino. Dicho de otra manera, es un trato entre particulares, en el cual no existe injerencia alguna de comisiones taurinas, peñas, aficionados o autoridades de la Ciudad de Mexico o de la delegación Benito Juárez, todo está sujeto a la buena voluntad de quien se quiera hacer cargo de la vetusta Plaza México.

Hasta el momento existe un interés manifiesto de los empresarios Pablo Álvarez y el afamado arquitecto Javier Sordo Madaleno, conocido entre otras construcciones por los centros comerciales Andares de Guadalajara, Antara en el Ciudad de México y los Centros Teletón, además de ser el ganadero de Xajay. También se menciona como parte de ese grupo al español José María Garzón, quien sería la mano operativa.

El futuro de la México tiene que decidirse pronto, ya que la temporada de novilladas debe comenzar en el verano, y es un requisito de la delegación para permitir la celebración de la Temporada Grande. La jerarquía de lo que se supone la plaza más importante de América se decidirá en el escritorio de unos cuantos, los aficionados tendrán que mantener la ilusión de una empresa que al menos no sea tan mala como la de Herrerías. Al tiempo.   

jesus.zarate@milenio.com