Contraquerencia

Dos frescas versiones

Resulta curioso que en el mismo domingo, a más de 500 kilómetros de distancia, las dos plazas de mayor jerarquía se hayan visto cautivadas por la presencia de dos matadores de muy distintas condiciones, pero que llegaron a refrescar por completo el panorama en el renglón de los toreros.

Como en la lidia, primero hay que hablar de Diego Urdiales, un veterano español que nunca había hecho temporada en México y que torea poco en su tierra. Es recio, de los catalogados valientes, y este año ha revitalizado su carrera. Urdiales llegó a la Plaza México debido a la ausencia por lesión de su compatriota Enrique Ponce.

Apunte aparte, de acuerdo a las normas actuales de la Asociación de Matadores un extranjero no puede sustituir a otro, pero por fortuna ya nadie le hace caso a esos estatutos, que ya están fuera de vigencia en tiempo de libre competencia y globalización.

Pues bien, Urdiales llegó y causó furor con su expresión taurina. Junto a ese rostro adusto, por momento inexpresivo, está contenida la verdad del toreo, esa que está lejos de los aspavientos, sin contorsionarse, sin retorcer el cuerpo, al contrario, manteniendo la vertical y mandando las embestidas con el movimiento de las muñecas.

La simpleza del toreo de Urdiales representa su misma grandeza, no requiere de mayores adornos, solo de un toro de verdad bravo. Como dirían los gringos: Back to basics. Un refrescante descubrimiento en tiempos en que ya estamos hartos de las figuras españolas de siempre y sus raterías.

Mientras tanto en Guadalajara, un peruano de 19 años, Andrés Roca Rey, cautivó a la muy complicada afición.

Roca Rey tiene una entrega sin límites, al grado que resultó con dos cornadas y la pérdida de dos dientes. Tiene el atrevimiento de la juventud, lo intenta todo frente al toro, y casi todo le sale, además de un carisma que hace que se gane de inmediato al público.

Hace apenas unos meses los nombres de Urdiales y Roca Rey no figuraban en los radares de las empresas ni de los aficionados; ahora hay dos con los cuales se pueden construir carteles novedosos y romper la hegemonía de los que vienen por el dinero. 


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