Contraquerencia

La fórmula tiene que funcionar

La corrida 14 de la temporada en un análisis de corta visión puede decirse que no cumplió con llevar gente a la Plaza México, el cartel de las tres “S” (Sánchez, Saldívar y Silveti) suponíamos que iba a generar un entradón como la corrida del 1 de diciembre, pero no fue así.

Lejos de hacer énfasis en la entrada mediocre del domingo anterior, hay que ponderar que la tercia mexicana repitió la dosis de enfrentar encierros dignamente presentados y sin las cínicas muestras de uno despuntado, como ocurre con casi todos los encierros que acuden a la México.

Los tres diestros apostaron por lidiar toros, y como el 1 de diciembre, el público permaneció atento a lo que acontecía en el ruedo. Al igual que durante años, la presencia del novillo manso ha alejado al público de los ruedos durante un tiempo prolongado, es de esperar que la lidia de encierros con trapío y bravura regrese al público a las plazas, y en esto son matadores jóvenes los que encabezan el esfuerzo.

Los matadores mexicanos de la nueva generación están acuñando una marca, aun cuando no lo hayan visualizado de esta manera. Cuando alguien busca una marca, de cualquier producto o servicio, lo hace porque tiene la garantía de que cumplirá con una expectativa deseada. Eso lleva tiempo, y no en pocas ocasiones millones de dólares de por medio. Una marca no resulta de derrochar dinero en publicidad, sino de lograr que se posicione por la satisfacción que genere entre sus consumidores.

Un puñado de toreros mexicanos con la nueva marca de la tauromaquia nacional. Joselito Adame, Arturo Saldívar, Diego Silveti, Octavio García El Payo pueden enarbolar la bandera de lidiar siempre encierros que revistan emoción a los tendidos, que lo harán con  honestidad y fieles a sus conceptos taurinos. Es un tema de perseverancia y vocación. Tiene que hacer frente a las imposiciones y humillaciones de las figuras españolas que pisotean nuestra fiesta y los hacen agacharse. Las generaciones anteriores de toreros mexicanos nunca tuvieron el valor de hacerse respetar en su país, mucho menos en el extranjero. Esta nueva camada ya demostró que puede triunfar en Europa.

Estamos esperando que los mexicanos construyan su propia marca, la fórmula la tienen y tarde que temprano tiene que funcionar.  

jesus.zarate@milenio.com