Contraquerencia

La expectación se llama José Tomás

Pocos como él para manejar la expectación y el marketing del misterio. José Tomás es el amo absoluto del toreo para venderse a sí mismo, y lo hace desde su trinchera del silencio y la incógnita.

A pocos días de su mano a mano con Joselito Adame en la Plaza México se vive a tope la efervescencia que provoca el matador de Galapagar. El fiel de la balanza lo marcan los precios en los que se tasan en la reventa los boletos para atestiguar la histórica corrida.

Cada actuación de José Tomás es todo un acotecimiento que congrega miradas de todos los ámbitos geográficos y sociales. Un fenómeno propio para psicólogos y antropólogos más que para simples taurinos y que habrá de presentarse el domingo, en lo que parece será el primer lleno absoluto en La México.

Nadie puede negar la relevancia de las grandes tardes de José Tomás en ruedos españoles, franceses y mexicanos; pero lo que es inexplicable es que toreando tan poco, evitando la confrontación directa con otras grandes figuras, y sobreadministrando el manejo del ganado, se haya podido poner en los cuernos de la luna.

Y es que José Tomás se vende en la premisa de la escasez, en las pocas tardes al año en las que comparece, contradiciendo sus propias palabras de que "vivir sin torear no es vivir". Siempre con la promesa del toreo más puro y arriesgado, pero eso sí, cuidando al detalle sus alternantes y que los toros no sean un gran obstáculo.

Quizá por eso el mano a mano con Adame reviste un mayor interés, pues se trata de un torero en plenitud y con hambre de triunfo. Es el primer cartel en mucho tiempo en el que José Tomás se medirá ante alguien que le puede dar y ganar la pelea.

Lo que sigue siendo inexplicable es la terquedad de José Tomás de impedir que se televisen sus corridas, justo cuando a la fiesta brava le hace falta difusión masiva. Un reflejo más de que al español le interesa mucho más el aspecto personal que el bien común de la fiesta.

En mi opinión, José Tomás es como el dólar, está sobrevaluado y su valor real solo se conocerá en función de la catadura de los toros que enfrente, de la talla de sus alternantes y de que vaya a las ferias de importancia, de que toree muchas más corridas, en tanto seguirá siendo un éxito del marketing.


jesus.zarate@milenio.com