Contraquerencia

¿Y las cuadrillas?

El gremio más olvidado y menos preciado en el mundo de los toros es el de las cuadrillas. Los toreros de plata, como suele llamárseles, aunque los picadores por derecho histórico pueden vestir de oro, son los más modestos en el negocio taurino.

Con frencuencia se expresa preocupación por la falta de nuevos valores  entre los matadores o bien porque no se consolidan aquellos que parecen tener cualidades para llegar alto. Pero esto nunca se presenta en el caso de los subalternos, la generación de nuevos cuadros no parece ser un tema de relevancia, pese a que en el ruedo tiene una importancia vital para ayudar en los triunfos de los matadores o, en el peor de los casos, para impedirlos.

La constante en las plazas mexicanas es que las cuadrillas han envejecido, sus condiciones físicas no son aptas para jugarse la vida en un ruedo y peor aún, su panorama económico al momento de retirarse no es prometedor. Desde luego que también existen los jóvenes en plenitud de facultades, con vocación y hambre de triunfo, pero cada uno de ellos obedece a esfuerzos individuales.

En México los subalternos están agrupados en la Unión Mexicana de Picadores y Banderilleros, un organismo que durante años ha luchado contra diversos problemas, principalmente económicos, y que necesita renovarse para darle a sus miembros una actualidad profesional que la mayoría de sus miembros están lejos de ostentar.

Tal vez sean las cuadrillas el mejor espejo de la situación de la fiesta brava en México. Si vemos que sus honorarios no les alcanzan para vivir del toro, si sus ropas están muy lejanas de lo que deber ser la grandeza del toreo, si sus condiciones físicas los ponen en aprietos frente al toro, no es por decisión propia, sino porque es un espejo que no miente.

Lo más lamentable es que los demás gremios taurinos nunca se preocupan por reforzar a los subalternos, y también por ponerles el listón más alto. Al final se impone una miopía en la cual los egoismos pueden mucho más que el bien común.

De la misma manera que muchos novilleros y matadores mexicanos pueden foguearse en Europa, es necesario que lo hagan las nuevas camadas de subalternos. Hasta ahora parece un sueño muy lejano.

jesus.zarate@milenio.com