Contraquerencia

'Cobradiezmos', el nuevo estandarte

Nadie hubiera puesto en una boleta de apuestas que Manuel Escribano iba a indultar un toro de Victorino Martín, de nombre Cobradiezmos, y que se volvió el principal protagonista de la recién concluida Feria de Abril de Sevilla, España.

De repente, el indulto de Cobradiezmos, tras la espectacular pelea que dio en el ruedo, se volvió viral en medios tradicionales, redes sociales, bares y lugares de reunión de taurinos.

El toro de Victorino cobró tal fama que se ha dado cuenta de cada una de sus curaciones, de su regreso a la ganadería, en donde vivirá hasta que la muerte natural le llegue; personalidades, incluyendo a un grupo de ganaderos mexicanos, han ido a visitarlo para tomarse la foto con el toro-héroe.

Incluso la proeza lograda por Cobradiezmos de ganarse el perdón, apenas el segundo para un toro en la historia de la Maestranza de Sevilla, ha sido un estandarte en contra de los ataques antitaurinos.

Se ha difundido una carta del toro a los que repudian las corridas, frases como “por 25 minutos de pelea en el ruedo, una vida de privilegios”, es todo lo que un toro bravo puede ganarse con el linaje de su estirpe y su desarrollo en el ruedo.

Cobradiezmos ya es uno de los grandes triunfadores de la temporada taurina española y pasará a la historia como tal; pero no hay que perder de vista que la emoción desatada por el burel de Victorino Martín es inversamente proporcional a la poca presencia de toros bravos en ruedos de Europa y América.

Cobradiezmos no es para nada un buen ejemplo de lo que es el ganado de lidia. En todo caso representa el ideal que concibe cualquier aficionado a la fiesta brava, pero que está muy lejano de ser una constante en los ruedos.

La tarde de Sevilla alcanzó notas de emoción que le dan vida a las corridas de toros; en el fondo de cada asistente y actuante es manifiesta la ilusión de, en una buena tarde, alcanzar algo de lo que hizo vibrar a la Maestranza.

En todo caso, lo que no se vale decir hacia fuera, y muchos menos tratar de equivocar hacia el interior, es que la fiesta actual es como Cobradiezmos y Manuel Escribano.

Nada más alejado de la realidad, estamos en una época en que prevalece el toro sin bravura, ni dignidad, muchas veces sin edad, engordado con prisa, y que ha sido vejado en su dignidad con el despuntado de sus astas. Cobradiezmos solo nos muestra lo que la grandeza del toro puede alcanzar, pero estamos muy lejos que eso sea una realidad.

jesus.zarate@milenio.com