Contraquerencia

Tlaquepaque, para tomar nota

Tlaquepaque es uno de los baluartes turísticos del país. Además de su fama por su artesanía, es también recinto de callejuelas de pueblo, restaurantes con todo tipo de ofertas, hoteles boutique, cafés, bares, el célebre Parián, y aunque casi nadie lo sabe una legendaria plaza de toros en el corazón de enclave atracciones.

La plaza Del Centenario, con una historia tan rica como desconocida, ha permanecido olvidada durante los últimos años. Si bien ha habido algunos intentos de revivirla, ningún esfuerzo ha sido fructífero debido a la poca seriedad y profesionalismo con que se ha intentado. El esfuerzo más notable fue el que hace ya varios años corrió a cargo de una empresa que se denominó Tirka, una mancuerna entre Manuel Tirado y el difunto Jorge Kabande. Después de eso, El Centenario ha visto sus puertas cerradas y sus tendidos relegados al abandono.

Casa Toreros ha tomado las riendas de la plaza y la reinaguró el jueves pasado con una Gala Taurina con la participación de Eloy Cavazos y Pablo Hermoso de Mendoza. El éxito artístico fue rotundo, como podía esperarse con tales alternantes. Pero el evento dejó algunso aspectos de los que hay que tomar nota. Tlaquepaque y El Centenario pueden convertirse en una importante simbiosis para la localidad, el jueves el poblado cobró una vida especial con la llegada de los asistentes a los toros que se refugiaron antes de la función en bares y restaurantes de la villa alfarera.

A su vez, fue notorio el sobrecupo en los tendidos de la pequeña plaza, a la cual no le deben cabe más de 5 mil aficionados. Un tema importante del cual Casa Toreros debe tomar nota, sobre todo por cuestiones de integridad física y de comodidad de los asistentes. Los baños fueron insuficientes y el estacionamiento es de lo más complicado en esa zona de la gran metrópoli tapatía. Nada que no se pueda arreglar.

Entre los aspectos positivos hay que resaltar el operativo de seguridad, la promoción que se le dio al festejo e incluso sorprendió ver una oficina de prensa en la plaza, algo que ni la México ni la Nuevo Progreso poseen, y que en estos tiempos parecería algo de lo más normal.

El Centenario obliga a conocerlo, y Casa Toreros tiene ahora el compromiso de darle nueva vida a este peculiar recinto.

jesus.zarate@milenio.com