Contraquerencia

Temporada de relleno

El domingo anterior la Plaza México “cumplió” con la obligación de dar 12 corridas. Lo hizo con la versión de una de las más lamentables temporadas que el longevo coso pueda recordar. La fórmula que se repitió en una docena de festejos fue la de tendidos vacíos, toros sin edad ni presencia y triunfos engañabobos con la complicidad de un cuerpo de autoridades que se dedicaron a regalar orejas e indultos como si eso fuera sinónimo de éxito, y que terminó por evidenciar la decadencia de la fiesta brava en la capital.

Lo que vimos desde el 26 de octubre pasado fue una temporada de relleno, con carteles que provocaron poco interés y cuyo único propósito fue el cumplir con un requisito de la delegación Benito Juárez para permitir la venta de derechos de apartado. De la misma manera en que se le solicitan a la empresa una temporada de novilladas, que también fue un desastre. A la empresa que encabezan Rafael Herrerías y Juan Castañeda solo les interesa la segunda parte de la temporada, aquella que coincide con la celebración del aniversario de la Plaza México y que en las últimas décadas representa la de las mayores entradas con la presencia de las figuras internacionales.

Hay mucha hipocresía en montar una pseudo temporada de novilladas y luego 12 corridas mediocres con el único propósito de asegurar los ingresos por la venta de los apartados, mismos que se devalúan cada año y están muy lejos de costar la fortuna que alcanzaba un traspaso hace algunos años. Pero para la empresa es fundamental que se les autorice la Temporada Grande, aunque se tengan que llevar entre las patas la categoría de la plaza.

La México no requiere cantidad de festejos, pero urge que aunque sean menos en número se monten con la dignidad de lo que debería ser el coso más importante de América, lugar que tuvo hasta antes de la llegada de Herrerías.

Ahora transcurrido el trámite de las 12 corridas obligatorias, una temporada de relleno, deben de venir las corridas más interesantes. La primera de ellas será con el regreso de Enrique Ponce, quien le confirmará la alternativa a Juan Pablo Llaguno en presencia de Juan Pablo Sánchez y del rejoneador Emiliano Gamero. La mala noticia es que el ganado será de Teófilo Gómez, que se ha caracterizado por una mansedumbre desesperante.  Pobre Plaza México.

jesus.zarate@milenio.com