Contraquerencia

Temporada en familia

Muy poca gente sabe que este domingo comienza la Temporada Chica en la Plaza México. De hecho, las novilladas arrancarán con un cartel prometedor integrado por Diego Emilio, Antonio Mendoza y Carlos Casanueva, con astados de Villa Carmela, sin exagerar, una de las mejores combinaciones que pueden darse con mexicanos en estos momentos.

El inicio del serial no ha tenido difusión alguna, la empresa que comanda Rafael Herrerías se limitó a enviar un comunicado de prensa con un gráfico muy probablemente hecho en Word, y que cualquier estudiante de preparatoria puede elaborar con más calidad y creatividad.

Ya sabemos de antemano que la empresa da las novilladas solo cumple con el trámite a que la obliga la delegación Benito Juárez para autorizarle la posterior venta de derechos de apartado en la Temporada Grande, pero cuando menos debería hacer un esfuerzo para darle mayor realce a las novilladas y, sobre todo, captar nuevos aficionados.

Los precios de entrada a las novilladas son por demás asequibles, quien quiera pueda ocupar una barrera de sombra por poco menos de 200 pesos, que se trata de la localidad más cara, mientras que la más barata cuesta apenas 65 pesos.

Con ese escenario es fácil considerar que ningún aficionado se va a quedar fuera de la plaza, y aun así es de esperar entradas de menos de mil espectadores en un recinto con cupo para más de 40 mil.

Si ya de por sí la Temporada Chica es deficitaria en lo económico, lo mejor sería que la empresa apostara fuerte por atraer nuevos espectadores y tratar de llenar los tendidos de La México.

Mecanismos hay tantos como la imaginación pueda prestarse, desde convocar a escuelas con boletos gratuitos, promociones de entrada menores y damas gratis; de dientes para fuera los taurinos siempre dicen que el futuro de la fiesta está en los novilleros, pero eso en los hechos no se respalda.

La México tiene por delante la tarea de convocar a la mayor gente posible a sus localidades, aunque entre gratis, a final de cuentas se trata de apoyar los nuevos valores y sacar el mejor provecho posible de una temporada que ya sabemos que deja pérdidas económicas, pero es mucho más lamentable que tampoco pueda dejar buenos resultados en la generación de toreros y aficionados.

No sería difícil, por ejemplo, que los que pagan un boleto en el Turibús de la Ciudad de México tengan su entrada incluida los toros, lo que en verdad desespera es que no hagan nada, mientras tanto estamos condenados a una temporada en familia, que por cierto es cada vez más pequeña.

jesus.zarate@milenio.com