Contraquerencia

Semana negra para el toreo

No ha sido una buena semana para el toreo. El domingo por la tarde comenzó a correr el rumor de la muerte de un forcado. Por la noche se confirmó la noticia del fallecimiento del hidalguense Eduardo del Villar en la plaza improvisada de Seybaplaya en Campeche.

Como sucede en casi toda tragedia se dieron una serie de malvadas consecuencias, empezando por una tremenda cornada en el triángulo de scarpa, algo poco común en virtud de que los toros para forcados son despuntados. A esto se sumó que el equipamiento médico no era suficiente y el tiempo que demoraron en trasladar a Eduardo a la capital del estado. El forcado contaba con apenas 26 años de edad.

No fue la única mala noticia del domingo, en la misma península, pero en la localidad yucateca de Maní, el novillero Luis Miguel Farfán, de apenas 24 años de edad, perdió la vida por una cornada en el abdomen y como resultado de la pérdida de sangre. Luis Miguel tampoco pudo llegar a tiempo a un hospital.

Dentro de las riquezas culturales de la península yucateca está la celebración de múltiples festejos taurinos, los cuales se realizan sin mayor rigor y mucho menos precauciones de asegurar una atención médica apropiada en caso de algún percance. La fiesta se vive hace como muchas décadas y tal y como retratan las novela que dan cuenta de la dureza de los toreros de pueblo.

No se le puede quitar al toreo el ingrediente del peligro y el riesgo de la tragedia, pero añadirle un ingrediente extra por la falta de previsiones se vuelve algo casi criminal. Apenas en diciembre del año anterior en Yuactaán también falleció otro novillero por una cornada en el rostro.

Y cual si fuera un macabro mensaje de que ni los de los pueblos, ni los que están en las grandes ligas se escapan a la dureza del toreo, el martes pasado la semana negra continúo en plena feria de San Isidro. Los tres matadores que actuaban en Las Ventas resultaron heridos, y teniéndose que suspender la corrida cuando apenas se habían lidiado dos toros. El más grave fue David Mora, mientras Antonio Nazaré y Jiménez Fortes también fueron heridos.

Nunca ha estado claro que el toreo no es para tomárselo como un juego, y menos para llevarlo a cabo sin las garantías médicas adecuadas.

jesus.zarate@milenio.com