Contraquerencia

San Constantino se presenta

En tiempos en que no abundan las buenas noticias cobra relevancia la buena nueva del nacimiento de una ganadería brava, la de San Constantino, cuya inauguración se dio el sábado pasado.

Juan Pablo Corona presentó ante sus allegados la nueva dehesa que se ubica cerca de Soyatlán de Oro, próxima a la sierra y reserva natural de Quila. Sobre un terreno de 490 hectáreas y con unas instalaciones que pueden ser la envidia de cualquier otro rancho ganadero se dio el corte del listón, así como se develaron una par de esculturas monumentales de los artistas Jorge de la Peña y Santiago Flores, con un arrogante toro y con la estampa de un picador el labor de tienta. Precisamente, el nuevo ganadero se dio a la tarea de hacer un homenaje en vida a un personaje de la fiesta, a Gustavo Castro el Santanero, la escultura del picador es precisamente el Santanero, pero el homenaje no quedó ahí.

La plaza de tienta lleva el nombre del que fuera caporal de San Mateo durante tres décadas y con tal motivo se develó un mosaico conmemorativo. Por si fuera poco, a todos los asistente a la inauguración de San Constantino se les obsequió un libro, en el cual se relata la biografía del Santanero.

Es de destacar la incursión de Juan Pablo Corona en la ganadería de toro bravo, justo cuando no se puede catalogar como buen negocio, tan solo hay que hacer memoria de las muchos hierros que han desaparecido en México y España por cuestiones económicas. El propio Corona señaló que lo hace por amor al toro y a la fiesta brava y reclamó que lo critiquen cuando no haga las cosas bien. Por ahora, va con toda categoría.

Hablando de toros, el domingo se lidió en Guadalajara un excepcional encierro de Los Encinos, que además de buena lámina dio muestra de lo que es la emoción de la bravura y que cautivó al público asistente. Cuando el toro está presente, la magia regresa al ruedo. En tanto seguimos en espera de una explicación de lo sucedido en Mérida con el bochornoso caso de un toro que salió con un pitón “reconstruido” con alambres en un acto de nula honestidad. 

jesus.zarate@milenio.com