Contraquerencia

Las R´s que pueden marcar rumbo

No se trata de ningún trabalenguas, pero el sábado anterior se apreciaba previo a la transmisión televisiva de la corrida de Nimes, Francia, que se instalaba una calcomanía con la “Doble R” estilizada, esa como de los célebres Rolls Royce, en el vehículo de la cuadrilla de Andrés Roca Rey, un torero peruano que puede marcar el rumbo de la fiesta en los próximos años.

Roca Rey  ha sido un novillero que destaca por mostrar un hambre de triunfo muy alejada de la comodidad actual, y sobre todo, de la falta de competencia que prevalece.

En su alternativa, el sábado pasado, consolidó la expectativa de que puede personalizar el relevo generacional que alimente la fiesta de los toros.

Hace apenas pocas semanas, en este espacio, consignábamos la grotesca comodidad en la que se encuentran instaladas las figuras españolas, en la que todo está negociado y repartido, con nulos espacios para quien quiera trastocar ese orden en que se dividen los contratos. La aparición de este peruano viene a ser cuña, para todos aquellos del círculo del G10, o G5 que dominan lo despachos y dictan las tendencias de la temporada.

Roca Rey es un matador con frescura y ambición que no tiene empacho en triunfar en todas las plazas de novillero y ya como matador en Nimes y en Logroño. El status quo está también amenazado por nombres como los de Jiménez Fortes, López Simón, Joselito Adame o Manuel Escribano, nombres a los cuales las figuras quieren seguir mirando por debajo del hombro.

No hay un ingrediente más apasionante en la fiesta que el de la competencia cruda entre los que están y los que quieren llegar. Debe prevalecer la libre competencia, que lo mismo Roca Rey como cualquier otro tenga derecho a demostrar sus capacidades y no se le cierren las puertas. En México, Manolo Martínez y Eloy Cavazos acabaron con su competencia en las cloacas y seguimos sufriendo las consecuencias. Se trata de una nueva oportunidad de relanzar la pasión por la fiesta de los toros.

 

jesus.zarate@milenio.com