Contraquerencia

Necedades decembrinas

Cada diciembre se repite la misma triste historia en la Plaza México con carteles que sacan a la gente de los tendidos. En esta ocasión, y sin que se ofendan los participantes, desde el 8 de diciembre nos hemos tenido que zumbar corridas que a nadie el interesan, y la mejor prueba de ello son las paupérrimas entradas en el vetusto coloso de Insurgentes.

Así como es común la expresión “limpia de corrales”, cuando se realizan festejos para sacar el ganado que por una o diversas razones se ha quedado, parece que en estos tiempos decembrinos el término se amplía hasta alcanzar también una limpia de matadores, poniendo a todos aquellos que poco interesan y que parece que es la ocasión perfecta para la empresa de quitárselos de encima.

El origen de esta situación está en el reglamento taurino del Distrito Federal, que obliga a la empresa a anunciar un mínimo de doce corridas consecutivas a partir de finales de octubre, como condición para autorizar la venta del derecho de apartado. Los apartados son una de las principales fuentes de ingreso de la empresa de Herrerías, y es un dinero que entra antes de celebrarse los festejos. Quien paga las consecuencias es el aficionado que de doce corridas obligatorias tiene que conformarse con cinco, las de diciembre, que son de muy baja calidad. En números fríos, 42 por ciento de las corridas no requieren que se tenga de un derecho de apartado, porque siempre habrá boletos en taquilla.

Una situación similar ocurre con las novilladas, la empresa está obligada a dar festejos menores como condición para que le autoricen la organización de la Temporada Grande y por cumplir con el requisito tenemos un ciclo novilleril que da pena.

La realidad apunta desde hace varios años a que las figuras extranjeras no están interesadas en torear a finales de año, sumando a que los festejos de Navidad y Año Nuevo que hace lustros eran toda una tradición han ido desapareciendo. La temporada llegó a su clímax con la corrida del 1 primero de diciembre con Saldívar, Adame y Silveti, y ahora tendrá que esperar un repunte en enero próximo.

Sin embargo, la obligación reglamentaria no debería ser pretexto para dar corridas sin ton ni son, la empresa podría echar mano de la imaginación para revestir de interés estás corridas, como concursar puestos para la segunda parte de la temporada, promocionar los encierros de bravura y presencia que las figuras desdeñan. Pero parece que estas corridas no le importan ni a la empresa, así que este domingo tendremos otro cartel discreto, en el cual el mayor atractivo son los toros de De Haro.