Contraquerencia

La México debería estar cerrada

No tiene caso que la Plaza México esté abierta solo para cumplir con el requisito que pide la delegación Benito Juárez para autorizar la Temporada Grande, y en consecuencia, la venta del derecho de apartado.

Después del lamentable espectáculo del domingo anterior, en una novillada en la que prevaleció la falta de categoría, queda comprobado que a la empresa no le interesa dar una Temporada Chica de relevancia. Salvo Nicolás Gutiérrez, quien estuvo hace dos domingos, el resto de los actuantes no tienen méritos suficientes para pisar el ruedo del coso de Insurgentes.

A eso se suma que están ausentes los novilleros punteros de México y Europa, además, la presentación del ganado es indigna y el resultado se ve cada tarde con los tendidos vacíos. Para colmo, en las transmisiones en vivo los comentaristas no hacen más que fungir como paleros de un espectáculo deprimente y tratan de vender una visión que solo ellos tienen de una fiesta brava triunfal en la capital del país.

A la Plaza México no le interesa promover a los novilleros, mucho menos invertir en un serial de relevancia internacional. Ante esa realidad, ¿qué caso tiene que se den novilladas? Si no se puede dar un espectáculo de calidad, es preferible que se acorte su temporada, pero que lo haga con festejos de mayor trascendencia o bien cierre sus puertas hasta que exista un empresario con la visión y capacidad de dar corridas o novilladas con la grandeza que la fiesta brava se merece.

Hace apenas unos días el torero francés Sebastián Castella publicó una carta en defensa de la fiesta, en la cual manifiesta su descontento por los ataques que sufre el toreo en estos días. Pues bien, Castella no tendría argumentos para defender el lastimoso espectáculo que se da en la Plaza México. Lo primero que habría que hacer es tener una fiesta de la cual podamos estar orgullosos los aficionados.

Ahora mismo se dan novilladas con más categoría en otras plazas del país. Es una realidad que los novilleros ya no requieren pasar por La México, de hecho los que tienen un mayor avance la evitan. Entonces no hay necesidad de seguir con la terquedad de programar 12 novilladas por requisito, que se cierre la plaza hasta que se pueda abrir por verdadera convicción.

jesus.zarate@milenio.com